Me pasaba exactamente lo mismo que a ti. Trabajaba, hacía prácticas, tenía novio, vivia con mi mejor amiga, hacia planes, quedaba con mi familia… aparentemente todo perfecto. De repente, viendo una serie o realizando la actividad mas banal, me dolía el pecho, me quedaba sin aire y me sudaban las manos. Me recomendaron ir a terapia y aunque al principio me pareció innecesario, los síntomas iban a más y empezó a afectar mi ciclo de sueño hasta el punto de hacer ruidos al dormir y levantarme sobresaltada a media noche. Fui al psicologo y tras un año y nueve meses y trabajar mucho en mí, te puedo decir que fue la mejor decisión que tomé. Descubrí que era demasiado autoexigente, que toda mi vida había estado con el modo supervivencia activado, que me dedicaba a complacer a los demás para cumplir sus expectativas sobre mí y que no me permitía disfrutar de mi y de las cosas sencillas. Mi terapeuta me dijo una vez, que yo era como un hamster dentro de una rueda que era movida por mi propia inercia y ahí está la trampa. La rueda no llega a ninguna parte, por lo que si paramos a descansar la rueda sigue ahi y no pasa absolutamente nada. Suerte en tu proceso.