Eso no tiene nada de nuevo, a una tía mía, que si viviera tendría más de 90 años, la recuerdo desde que tengo memoria, o sea, siendo yo muy pequeña y ella una mujer joven, con unas piernas totalmente desproporcionadas a su cuerpo. Es decir, que de pecho, brazos, caderas era más bien delgada, pero tenía unas piernas gruesas como columnas, tanto de muslos como de pantorrillas, que se unían con sus pies sin que se distinguieran sus tobillos. Y tengo varias conocidas, de distintas edades, con el mismo problema.