Creo que no deberíamos juzgar lo que sucede en cada casa.
Ni cómo tiene cada uno la casa, ni cómo educa cada cual a sus hijos.
Hagamos lo que hagamos y digamos lo que digamos siempre seremos juzgados por alguien.
Supongo que ese padre no será así el 100% de las veces.
De todas formas, cuando alguien te abre las puertas de su casa, te abre las puertas de su espacio personal e íntimo.
Y es fácil saltar, en momentos de estrés y en casos puntuales…
Cada uno actúa de una manera y luego supongo que este señor habrá recapacitado.