El problema lo tienes tú, no tú hija. Ocúpate de tus complejos y no s ellos pases a tu hija, por favor. En cuanto la sigas presionando vas a conseguir que sienta incómoda con su pelo, y nadie merece eso. Si en un futuro ella quiere, que s elo quites, pero tus complejos quédate los tú.