Qué historia más triste… te entiendo muy bien, para mí mis gatos y mi perra también son como mis hijos y cada vez que uno de ellos se ha ido al cielo lo he pasado fatal, y los sigo recordando aunque pase el tiempo.
Sólo puedo desearte ánimo y recomendarte que vayas a terapia para que te ayuden a sobrellevar el duelo.
Un abrazo.