Qué historia más bonita! Y tienes razón en que algunas historias son cortas pero intensas.
A título personal, sí que creo que en muchas situaciones (que no en todas, claro está), querer es poder. Nosotros nos conocimos por pura casualidad en una feria (unos besos que yo pensé no llegarían a nada más), vivíamos a casi 600 km de distancia. A raíz de sentir una conexión a todos los efectos, con cada día que pasaba (cada uno ya en sus respectivas ciudades), él tenía muy claro que quería apostar por mí y tener una relación aunque fuera a distancia.
Tras casi dos años a distancia, conseguimos vivir en la misma ciudad. No fue fácil pero cuando digo que a veces querer es poder, me refiero a ejemplos como: muchas veces (durante una etapa, casi todos los fines de semana), él conducía esos casi 600 km un viernes y otros 600 km de vuelta el domingo para poder estar juntos apenas 30 horas. Y me dijo en innumerables ocasiones que lo habría hecho mil veces más para poder verme aunque fuera durante una hora. 3 años después, me casé con él.
Ojalá vuelvas a vivir una historia igual de bonita como la que has contado (dure lo que dure).