Nada de cambiarse de parque. En todas partes hay gente mala, gente que intentara hundirte, ya sea porque tu madre está gorda o porque eres un empollón, porque tienes orejas de soplillo o una barbilla gigante, porque tienes ropa fea o porque no encajas con el resto. Debes enseñar a tu hijo a defenderse. Dile que jamás ataque a nadie de primeras, pero que si te atacan debe contraatacar y no dejarse pisotear.
En el momento en que les dé un par de cortes, le dejarán en paz. Lo que debe hacer es «neutralizar» el insulto. la próxima vez que le digan que estás gorda, que diga: sí, y tu eres delgado, tu rubio y tu bajito, no sabía que decíamos cosas obvias. Luego que siga haciendo lo que hacía con normalidad. No dejes que la palabra gorda sea un insulto.
Lo de hablar con sus padres puede ser bueno, pero no siempre efectivo. No sabes cómo serán esos padres ni si saben educar a sus hijos (que por lo que cuentas, no).
Por último, tienes que hablar con tu hijo. Estar gorda, no es algo de lo que deba avergonzarse.