A mí me pasó algo parecido. Durante años se negaron a dejarme ver a mis abuelos precisamente porque decían que yo iba a por su dinero (yo era menor de edad y no supe gestionar la situación, ni el resto de mi familia tampoco). Cuando fui adulta un día me los encontré en un lugar público y me fui directa a ellos. Acabamos llorando pero recuperé la relación (aunque ahí empezó el acoso de mis tías hacia mí). Hasta que enfermaron. Ahí me volvieron a negar el verlos. No pude despedirme, y aún a día de hoy sigo teniendo remordimientos. ¿Qué pensarían al ver que yo no iba? ¿Y si pensaron que yo no les quería? Ojalá hubiese atravesado esa puerta y les hubiese llenado de besos y les hubiese dicho lo que los quería. Pero no lo hice.
Así que mi consejo es que si quieres despedirte, hazlo con los medios necesarios. Da igual lo que piensen. Luego igual es demasiado tarde.