Si hay muchos casos así.
Yo no pude ni entrar en la autoescuela porque ya me ponía como tú has descrito.
Me encantaría conducir, me gustan los coches y me encanta un viaje por carretera, de copiloto, pero cuando me planteo ponerme al volante…Simplemente no puedo. La terapia y volver a la autoescuela me parece una gran idea siempre que tú quieras.
Yo no me he rendido y cada cierto tiempo intento apuntarme. En mi caso aún no ha dado frutos ni la terapia ni mucho menos presionarme. Pero confío en que lo conseguiré algún día.
Mi consejo es que en terapia tambien gestiones la «culpa» por no poder conducir. Mientras eso siga presionando lo vas a tener más complicado.
Muchísima Suerte