Está claro que hay momentos para todo, pero una boda no es una despedida de soltera, ni una cena romántica, ni una convención de trabajo… Es más, generalizas diciendo que no te gustan los niños, pero seguro que has invitado a alguien que no te cae bien o a la pareja de algún amigo a la que ni conoces. Lo único que puedo decirte es que apechugues con la decisión sin rencor, porque tus invitados están en su derecho de elegir no ir a tu fiesta sin sus hijos, que al fin y al cabo no son desconocidos, ni inquilinos en sus casas. Muchas veces creo que los anti-niños confundís la relación que une a unos padres con sus hijos. Un hijo NO es un coleguita que te llevas contigo a todas partes en plan acoplado. Un hijo puedes elegir dejarlo con una niñera o con los abuelos de forma más o menos puntual, por gusto o por necesidad, pero aún así es parte de tu vida, por lo tanto, si van a una boda, quizás no consideren que sea tan importante deshacerse de ellos para ir a una cena. La que se casa eres tú, no ellos. El día importante es para ti, no para ellos y tu día no se vería afectado por la presencia un niños, de modo que si no los dejas ir a una celebración, caerá gente de tu lista de invitados. De cara a futuros eventos, replantea tu antipatía hacia los niños, que por cierto los hay de todo tipo.