Vete a las menos diez a una cafetería de cerca y te tomas un café o un zumito fresco, y te vuelves a y cuarto a casa. Como no estás, no le puedes abrir. Cuando lo hagas una semana, dejará de ir.
Es responsabilidad de tu marido decirle a su madre que no venga. Y tuya decirle a tu marido que no quieres compañía. Y no cedas.