Antiguamente, la tradición era que los padres de la novia asumieran los gastos de la boda, pero eso viene de los tiempos en que las hijas no trabajaban, o si lo hacían, entregaban su sueldo en casa, igual que los chicos. Pero en estos tiempos en los que la mayoría de las parejas se casan cuando ya están conviviendo, lo normal es que se la paguen ellos. Sí los padres pueden y quieren ayudar, genial, pero para nada es una obligación.