Joder, vaya comentarios.
A ver, si yo me he preparado para la ocasión y estoy arreglada, en un restaurante bonito y quiero una velada agradable y me ocurre algo así como le ocurrió a ella, pues… sinceramente, aunque mi orgullo esté herido, me jodería sobremanera tener que quedarme sin velada, después de todo lo que me he preparado y pagado por ella. Así que sí, también le habría obligado a quedarse y a no dejarme sola en un lugar así. Se llama «vergüenza social»: nadie en su sano juicio quiere que vean cómo a una la abandonan y la dejan cenando sola entre lágrimas en un restaurante caro y de lujo.
A veces hace falta aparentar normalidad. Somos humanos y no siempre queremos hacer lo que realmente sentimos, a veces necesitamos fingir un poco para sentirnos parte de la sociedad. Ok?
Tranquila, Laura Montaña, has hecho lo mejor que has podido en unas circunstancias realmente complicadas. Olé por ti.