Vete a donde sea (hotel, con tus padres, una amiga…) un fin de semana, de sábado por la mañana (antes del desayuno de la peque) a domingo por la tarde/noche (después de la hora de acostar a la peque), dejando una lista de lo que hay que hacer en la casa (lavadora, limpiar, compra, cocina…) y déjale solo. Móvil apagado. Que se apañe.
Y cuando vuelvas, quéjate del desorden. Si te dice algo, contesta algo como «y, además, entre semana, trabajo. Por cierto, qué talla de ropa usa? Y cuándo hay que volver al pediatra?»
Con suerte, se le bajarán los humos.