Yo creo que este asunto lo debes arreglar con tu esposo, aunque arda el mundo, necesitas poner límites y reglas, y luego que él se encargue de hablar con su hermana. Tu casa no es comedor público, tú no eres niñera, y nadie se invita sólo. Más vale que se enojen ahora, a qué tú estés cargando con eso.