Yo decidí no tener hijos cuando a mi hermano pequeño le diagnosticaron esquizofrenia, y fui consciente de que ser madre puede ser una condena de por vida. A sus 81 años, mi madre sigue cuidando de mi hermano, que tiene 38, y se lo hace todo como si fuera un niño de 5. Cuando le pregunto que por qué soporta eso, me dice que no lo entiendo porque no soy madre. Pues, la verdad, prefiero no tener que entenderlo nunca.