Me siento identificada. Me separé de mi pareja a los 3 meses de irnos a vivir juntos (no había matrimonio de por medio). Habíamos hecho una gran inversión en la casa, a pesar de ser de alquiler, habíamos hablado con el casero de opción a compra y pensábamos quedarnos muchos años en ella, buscamos algo con mucho mimo y para decorarla a nuestro gusto, pero no comprar ya por precaución porque nunca habíamos vivido juntos y por lo menos esperar un año o dos a ver cómo iba la cosa para plantearse una responsabilidad así. También se encerraba en la habitación, se volvió adicto al trabajo, yo tuve que cargar con el mayor peso de la mudanza, toda la carga mental, tenía que decirle lo que había que hacer… Y hasta me vi negociando con él dos horas al día para que cenase conmigo y hacer algo juntos antes de dormir en donde no trabajase… Y encima tenía yo que avisarle de que ya empezaban esas dos horas porque él ni miraba el reloj… La gota que colmó el vaso fue cuando me dio un ataque de ansiedad y no me socorrió adecuadamente, como yo le había dicho además anteriormente, que ni siquiera es que tuviera que adivinarlo… Si está siendo duro para mí no me imagino para ti que habías dado el paso además de casarte… Pero veo similitudes la verdad…