Yo, lo primero que haría es cantarle las cuarenta a tu amiga y quedarme a gusto. Después analizaría su reacción a la confrontación… Si parece arrepentida y pide disculpas, pues cuando se me pase el disgusto quizás podamos retomar la amistad, pero sin contarle más intimidades. Si se pone altiva o victimista, pues adiós muy buenas… no necesitas una amiga así para nada.