Cuando empecé con mi ahora marido tenía un dilema parecido. El nivel cultural de su familia y la mía era muy distinto. Decía mal algunas palabras, los temas de conversación eran reducidos… Pero todo lo demás era estupendo. La diferencia fundamental con tu pareja es que mi marido sí que tenía (y tiene) ganas de aprender y mejorar. Hablé con mi madre, le conté todo lo que me pasaba… Me desahogué cosa mala. Y me respondió que ella nunca iba a juzgarle por eso, que nadie nace aprendido y que no todo el mundo tiene las mismas posibilidades. Que si era tan estupendo como yo decía y le importaba yo tanto como él decía, seguro que cambiaba ese nivel cultural. Y… Vaya si lo hizo!! Es una persona muy apreciada por todos los que le rodeamos, muchas veces si hay que tomar una decisión importante se espera su opinión, y yo me siento feliz a su lado, orgullosa de él.