No te flageles. Piensa en los buenos momentos y en las alegrías Pal cuerpo que te has dado. Ese señor no merece ni un minuto más de tu tiempo, por eso olvidale lo antes posible. No merece la pena que sufras por él.
Va a volver con las orejas gachas y ahí le tienes que mandar a la mierda para siempre.