Yo entiendo la parte de que no te gusten los niños. A mí tampoco me gustan, nada, y por lo mismo que tú: los gritos, los llantos, los ruidos, la energía infinita, cuando son tozudos e irracionales, etc.
Peeero, también he de decir que no lo voy diciendo por ahí en entornos que no sean de mi confianza. Mis amigos lo saben de sobras y hacemos bromas de ellos, pero no iría nunca a un entorno con niños y diría del palo que no los soporto. Si me preguntan, digo que no me gustan, pero lo digo suave y con respeto y nunca nadie ha pensado que sea fría y sin corazón, la verdad. Sí que me han dicho que ya cambiará con el tiempio y yo les digo que no lo creo y fin.
Quizás no es tanto cómo te sientes respecto a los niños sino como lo expresas.