Las infidelidades no se perdonan NUNCA.
La confianza es como una hoja de papel, una vez que la traicionas es como si la arrugaras y, cuando intentas volver a estirarla, las «heridas» siempre van a estar ahí y es lo único que vas a ver del papel.
Aparte, un infiel jamás cambia. La cabra tira al monte.