Mucha, mucha más de la que creéis, aunque parezca mentira. Mi madre trabajó limpiando muchos años y decía siempre: “Si hay algo que no soporto, son los calentones”. Una pareja que se aguanta hasta llegar a su casa, aunque sea al coche, es una pareja civilizada y que no anda poniendo perdidas zonas públicas que luego tiene que limpiar otra persona. Pero los que son peor aún, son los que se piensan que un polvo en un baño todavía es algo que pueden tomarse con calma como si estuvieran en su casa y que aún se cabrean cuando les golpeas la puerta.

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Cosas que NO hay que hacer: Dejar “regalitos” en los baños. Ya es bastante grimoso entrar a limpiar un baño y descubrir que alguien no tiró de la cadena, pero encontrar en el suelo, o en la caja del papel higiénico, un condón usado —lleno de ADN—, unas bragas o calzoncillos, pues no es agradable. Si decidís aventuraros al sexo en un lavabo, por lo menos dejad las cosas tal como estaban.

Eternizarte. Un polvo en un lugar público ya está mal, pero si lo haces, tiene que ser dos empujones y salir corriendo; no hora y media. Y si encima llega la limpiadora y golpea la puerta porque tiene que trabajar, tampoco te pongas chulo y amenaces con pegarla o denunciarla porque no llevas razón. Sí, eso sucede.

Montar escándalo (y sorprenderte cuando te encuentras al segurata al salir). Tron, estás haciendo algo que sabes que es ilegal y no, gritar “¿¿¿desde cuándo el amor es ilegal???” con cara de mártir, NO ARREGLA NADA. Por lo menos hazlo en relativo silencio. Echa el pestillo, no gimas, no chilles… no te exhibas. Si lo que te va es que te vean, para eso existen unos inventitos la mar de prácticos llamados videocámaras; en el móvil tienes una y luego lo subes a internet. Fácil, económico y mira, no haces pasar a nadie un apuro.

SÉ LIMPIO. Por favor, de todo corazón, no andes soltando tus restos orgánicos por el suelo o LAS PAREDES. Sí. En cierta ocasión, en un centro comercial que no nombraré, un hombre se quejó de la limpieza porque, al entrar con su hijo a orinar, el niño vio algo en la pared, arrimó la mano y… bueno, como le dijeron al sufrido padre, la culpa no la tiene la limpiadora que pasó hace una hora, sino el par DE GUARROS que pasaron poco antes que usted.

No bloquees el ascensor. Muchas personas tienen que usarlo por ir en silla de ruedas, llevar carritos de bebés, por edad o por mil razones. Y te recuerdo que muchos ascensores, sobre todo en edificios públicos, tienen cámaras de seguridad precisamente porque no eres el primer cretin… el primer fogoso enamorado al que se le ocurre que para qué va a esperar a llegar a su casa o a su piso del hotel. Te garantizo que cuando el ascensor tarda más de tres minutos en un piso, ya sabe todo el mundo lo que estás haciendo. En cuanto bajéis o subáis, por mucho que os ignoréis mutuamente, os van a aplaudir. No quieres tener ese recuerdo.

No intentes hacerlo con público. Ya sé que da mucho morbo eso de pensar que estás chuscando delante de la gente y que nadie se da cuenta, pero sí, créeme, se dan cuenta y se están muriendo de vergüenza ajena. Hacer sentadillas en un vagón de Metro, en la sala de un cine o en una piscina (sí, en la que hay niños) no es una idea tan buena como os pareció cuando lo visteis en una película. Y si te llaman la atención por algo que sabes que haces mal, de nuevo: derrótate, agacha las orejas, súbete la bragueta y vete a seguir la función a casa.

En una palabra y resumiendo: que se folla mejor en casa, coño.