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Señoro Osborne: no hable de lo que no sabe

Cuando ocurrió toda la polémica aquella de la cancelación del concierto de C. Tangana en Bilbao hace unas semanas yo solo pensaba una cosa: «Ojalá cancelen todas las cositas de Bertín Osborne (picos de pan incluídos) porque será menos explícito, pero mucho más nocivo». Y no sé si el tiempo me ha dado la razón o qué, pero resulta que le han hecho una entrevista a Bertín Osborne en El País y, en lugar de preguntarle su opinión sobre la banda sonora de su programa (cargadita de gorgoritos) o cualquier otra cosa relacionada con su trabajo, le preguntan por su opinión sobre el movimiento feminista… ¡cómo si fuera algo relevante para alguien!

¿Qué piensa del movimiento feminista?

«No sé qué derechos le faltan a las mujeres que no hayan conseguido hoy en día. A mi me encantaría que esos movimientos feministas se fueran a Kuwait o se fueran a Irán donde lapidan a las mujeres todavía y las hacen ir con una especie de saco que parecen el sacamantecas… digo ¿por qué no van ahí? ¿por qué no se quejan de eso? ¿por qué no van a la embajada de Irán y se ponen en la puerta, no? Porque todavía vemos… a mi me mandan vídeos horrorosos de lapidaciones de mujeres que se han acostado con uno… imagínate lo que sería en este país si pasara esto…

Yo creo que en España es un país donde se han conquistado todos los derechos de la mujer que se debían conquistar y si queda alguno será alguna excepción que yo no conozco. Entonces, a mi me parece fantástico que haya movimientos feministas donde tiene que haberlos. Entonces, que se vayan a Turquía o a África, España no necesita un movimiento feminista como el agua de mayo.

No, joder, yo creo que vale, si hay alguna evidencia de que hay un trato discriminatorio yo soy el primero que lo defendería, pero ¿más que eso? Yo creo que en España ahora mismo no tiene sentido…»

El señoro Osborne dixit.

Y claro que las comparaciones son odiosas, pero me cuesta imaginarme al trapero/reggeatonero/whatever soltando un discurso de este nivel.  Las declaraciones de Bertín Osborne, el rey del manspreading, no me sorprenden ni un poquito porque la ignorancia es muy osada y responden a los patrones de siempre: señor que no tiene pensado revisarse ni un poquito no vaya a ser que se tambalee todo su sistema de valores. Evidentemente, las redes sociales no tardaron en explotar y lo han puesto de vuelta y media así que me parece muy pertinente aclarar tres puntos:

  • No existe ningún derecho fundamental que tengan los hombres, pero no las mujeres. Y es verdad, la declaración universal de los derechos humanos  se supone que es para todos, para hombres y para mujeres, para personas europeas y africanas, para ricos y para pobres. El problema es precisamente que esto no se cumple en todos los casos por las practicas de una sociedad patriarcal, colonialista y capitalista. Recuerdo que, hace muchos años, en clase de derecho constitucional el profesor (que era un auténtico amor) nos dijo algo que se me quedó muy grabado: «os digan lo que os digan, a nivel práctico, la ley no es igual para todos». Aunque no creo que el señoro Osborne sea capaz de entender esto desde su posición de privilegio (hombre cis, blanco y de clase media-alta) y probablemente quiera seguir viviendo en su mundo de piruleta. Lo de que hombres y mujeres partimos de una situación de desigualdad absolutamente injusta ya para otro día…
  • Las feministas apoyamos absolutamente a nuestras compañeras de otras regiones del mundo y denunciamos las atrocidades que ocurren around the world, pero no vamos a ir a sus casas a explicarle cómo tienen que hacer las cosas porque cada movimiento tiene sus tiempos y circunstancias. Además, querido señoro Osborne, le informo de que existe el feminismo islámico y feminismos laicos en sociedades islámicas… ¡qué cosas! Y por cierto, está muy feo frivolizar sobre la situación de estas mujeres diciendo que parecen el «sacamantecas» con ese «saco» que les «obligan» a vestir.
  • ¿Quiere evidencias de discriminación? Hablemos de la brecha salarial, de los procesos de selección para ocupar un puesto de trabajo (y esas preguntitas ilegales sobre la vida personal de las mujeres), del techo de cristal… Hablemos también de la cultura popular que sigue fomentando que una mujer con una vida sexual activa es una puta (ahí tenemos los titulares repugnantes sobre las declaraciones de Rosa de España con eso de que le gusta que la empotren), de la cultura de la violación y de responsabilizar veladamente a las víctimas por ir demasiado borrachas o llevar la falda demasiado corta. Y podría seguir así durante horas, pero nada le valdría, señoro Osborne, porque no quiere escuchar…

Una cosa tengo clara: cuando hay reacciones tan socarronas a un movimiento como es el feminismo es que algo estamos haciendo bien. Porque Bertín ha reaccionado ¡y de qué manera! Ha insultado a todos aquellos que le han afeado el discurso tildándolos de mamarrachos para arriba porque no le queda otra salida y  se ha grabado vídeos con una carga de masculinidad tóxica importante, intentando salirse por la tangente (y no ha colado, claro)… todo por no pararse a reflexionar un poquito, todo por sus santos cojones. Que -¡ojo!- no le pido yo a la vida que Bertín Osborne se convierta en un aliado feminista ni mucho menos, lo único que me gustaría es que no se hable sin saber y que se asuman las críticas con deportividad.

Lo más genial de todo es que la hemeroteca no miente y los medios se han encargado de seguir sacándole las vergüenzas a este señoro que se cree impune. Resulta que en una entrevista para TVE en 1985, reconoció haber pegado a alguna mujer… ¿Qué hacemos ahora con estas declaraciones, Bertín?

¿Y qué piensa sobre la violencia de género?

«Hay muchas cosas que tienen que cambiar, lo de la violencia de género es fundamental y para mi lo más importante porque da horror. Y había que, de verdad, cambiar el código penal y endurecerlo muchísimo más y, sobre todo, intentar prevenirlo. ¿Hace falta más policía? Paguemos más policía… para eso están los impuestos. Si hace falta quitar dos ministerios pues quítalos, si hay muchos que sobran, pero dedica el dinero a lo que hay que dedicarlo».

Solo quiero decir una cosa más: lo bonito del feminismo es que es un movimiento liberador para todas y todos. Y el valor más importante que tiene es la educación. Esta educación en igualdad es lo que va a marcar la diferencia en años futuros (si llegamos). Así que, señoro Osborne, a otras con el cuento de la lechera y, por favor, no hable de lo que no sabe que eso está muy feo.

Buenas noches, señoro… buenas noches, señoro…

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