Sex & Love

¿Cuando nos ennoviamos dejamos de tener ojos para otros?

La gente tiene una visión demasiado excluyente en lo referente al sexo y al amor. Pongámonos en situación: llevas cinco años con tu pareja, le amas, estás bien, a gusto y sinceramente, crees que es el amor de tu vida. Y un día conoces a alguien. A alguien que hace que el Niágara se desvíe y surque tus bragas.

Y no es que quieras acostarte con él – o de eso intentas convencerte -, y de verdad que quieres a tu novio, pero joder, las cataratas son brutales. Entonces vas y se lo cuentas a tu super grupi de amigas, las cuales probablemente sean como el mítico cura que predica la castidad y después de repartir ostias, se va de putas, es decir: tienen una moral y una solución fácil y tajante para todo, pero luego ellas hacen lo que les da realmente la gana. En fin, aun así, las quieres. Sigamos, estás ahí con tus amigas, y les cuentas la situación anterior.

¿Sentencia? “Tía si quisieras de verdad a Marcos no tendrías ganas de tirarte a otros” Bueno, y las hay peores, seguro que todos tenéis a la típica “Joder tía, es que yo cuando estoy enamorada ni me fijo en si hay hombres.

Y UN MOJÓN.

¿PORQUÉ? ¿Es que acaso nuestras vaginas entran en un estado de somnolencia absoluta, nuestros ojos dejan de percibir maromos, y se nos han denegado por completo las bragas mojadas a primera vista?

¿Es que acaso si tuvieras media hora de sexo salvaje con un desconocido dejarías de querer a la persona que lleva siendo tu compañero tanto tiempo? ¿Si el amor es más que solo sexo, porqué no se dice que el sexo es solo eso: sexo?

En una relación tradicional de las de se conocieron con 17 años y son sus bodas de plata ¿ME ESTÁIS DICIENDO QUE EN TODO ESE TIEMPO NI HAN QUERIDO, NI HAN PODIDO, NI SE HAN RESBALADO ACCIDENTALMENTE ENCIMA DE UN PENE? (De verdad, es una pregunta seria, quiero respuestas en los comentarios)

¿A alguien se le ocurriría plantearle a un hombre que no quiere a su mujer porque quiere empotrarse a 5.5 de cada 10 mujeres que ve? No, dirían: “joder, normal, vaya culazo”.

Aquí no quiero abrir un debate de género, me adhiero a los roles por un simple motivo: es lo que más abunda. Si bien es cierto que tengo amigas con la mente mucho más abierta, supongo que a la gran mayoría de mujeres aún nos cuesta asumir que hemos dejado atrás el papel de amas de casa perfectas y mujeres austeras, el típico una señorita no se comporta así.

Bueno, esto se ha ido por donde no quería ir. Mi pregunta es ¿Amor y sexo deben ir siempre juntos?

Desde mi  breve experiencia personal en el mundo del poliamor, las relaciones abiertas, o como lo llaman en un libro (Ética promiscua) que me recomendó un amante; para los putones éticos la respuesta es rotunda: no. Para esta gente – que para mi tiene una inteligencia emocional suprema – el amor es una cosa y el sexo otra, ya que con independencia de a quién amen, lo practican cada vez que les apetezca, con quien les apetezca, sin que ello implique traición o desamor. Al fin y al cabo, los genitales y el corazón están en polos opuestos, y aunque se atraigan, no son lo mismo.  Simplemente los poliamorosos han sabido deshacerse del concepto tradicional de escasez y propiedad que rodea las relaciones íntimas.

¿Existen los finales felices con perdices monógamas, fieles y devotas?

Vamos a ponernos cultos y numéricos: un 36% de hombres y un 26% de mujeres reconocen -ojo, reconocen, por lo que podríamos doblar la cifra perfectamente – haber sido infiel a su pareja, y un 65% considera que es posible estar enamorado de dos personas al mismo tiempo.

¿No es mejor sustituir la infidelidad por la libertad?

¿Es el poliamor el futuro en un mundo cada vez más globalizado y cambiante?

¿Serías tú capaz de hacerlo?

Supongo que al fin y al cabo, no hay una respuesta universal, hay tantas respuestas como corazoncitos y genitales sobre la faz de nuestra tierra madre. Pero lo elemental debería ser encontrar qué es lo que te hace más feliz, lo que más te llena y a su vez, encontrar alguien que esté dispuesto a dártelo, no mal penséis cochinas, que es un final que pretende ser serio. Simplemente, no partir de lo fijado como normal, se trata de juzgar críticamente tu forma de vivir, amar y follar.

 

Andrea PS

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