Amor & Polvos

El día en que decidí que todo estaría bien siempre

Fue rápido y casi indoloro. Un día estaba hecha mierda porque mi gran amor se había echado pareja y no paraba de explicarme (con demasiados detalles) toda su vida amorosa. Y yo, por no perder la amistad ni revelar mis sentimientos, iba tragando. Oh… pero cuánto dolía.

Eran las doce de la noche y las paredes de mi habitación se me venían encima. Sentía muchísimo agobio y un gran impulso de salir a vagar por las calles de Barcelona. Probablemente con música triste, recreándome en mi dolor y en cuán “desafortunada” era. Me apetecía que me diera el aire y no dormir en toda la noche para poder reflexionar sobre todo y, así, pasar página.

Pero cuando me estaba poniendo la chaqueta, decidida a salir, con los auriculares ya puestos… Me pregunté si realmente quería pasar frio y mañana sueño por alargar ese dolor que sentía. ¿Realmente quería estar llorando sola por las calles de Barcelona? ¿Para qué? ¿Realmente era algo tan terrible lo que sentía? ¿Por qué me afectaba tanto?… ¿Acaso eso era lo peor que me había pasado? No.

Desde luego que no. Me miré en el espejo (metafóricamente, claro, porque estaba llorando y no mola verse con los ojos inflados y rojizos) y me recordé todo lo que había superado sin darle mayor drama. Eran muuuchas cosas, creedme, muchas.

Me di cuenta de que siempre había llevado mi enfermedad (tengo Atrofia Muscular Espinal, por cierto) con una naturalidad y un buen humor extraordinarios y que, en cambio, un desamor me estaba rompiendo por dentro.

En ese momento me di cuenta de que todo dependía de la importancia que le quisiera dar a las cosas. Es precioso estar enamorada, es precioso sentir muchísimas cosas, incluso aunque algunas de estas cosas te hieran. Es normal que a veces nos duelan. Somos personas y tenemos sentimientos. Pero no podemos dejar que estas cosas nos derrumben y nos hagan perder el rumbo.

Desde entonces, cuando algo me hiere, procuro decirme:

Si, esto duele… Ahora respira hondo, abrázate (porque, ante todo, te quieres mucho) y sigue adelante porque el mundo no se ha detenido.

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