Sex & Love

Follodrama: Mi primera gorda

Todas habláis de Tinder y Adopta un Tío, pero yo por donde más ligo es por Instagram. Últimamente me pongo las botas con la cantidad de chicos que me escriben, las cosas como son.

He tenido varias citas derivadas de estos mensajes que me llegan, y hoy vengo a contaros una de ellas.

Tengo el perfil de IG abierto, y aunque no subo fotos eróticas, sí que me gusta mostrarme tal y como soy y no me avergüenza enseñar mis lorzas en bikini o lo que haga falta. Body Positive a tope. Así que doy por hecho que los chicos que me escriben saben lo que hay, y que en cierta manera se sienten atraídos por mi cuerpo XL. Todos sabemos que no le entras a una tía via Instagram por lo maja que te parece, básicamente porque te quedas con la apariencia que es lo que ves.

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Ahora veréis por qué explico esto.

Hace unas semanas me llega un mensaje de un chico bastante guapillo pero de esos que no saben que lo son. De los que me gustan vamos. Le di bola y dio la casualidad de que teníamos un montón de cosas en común. Y por lo que parecía, también un montón de ganas de follarnos.

Así que quedamos al poco y pasamos una tarde estupenda de paseo, helado y gin tonic para entrar en calor. A mi me pareció que conectábamos y que el tío estaba muy pero que muy interesado. Se le salían los ojillos de las órbitas al mirarme el canalillo, por ejemplo.

Le invité a mi casa, tomamos otra copa y empezamos a liarnos en el sofá. Me lancé yo, y aunque él me devolvió el beso le noté nervioso, casi temblando. Como parecía que no se atrevía a tocarme, fui yo la que cogí su mano y la puse en mis tetas, pero él seguía temblando como un corderillo recién nacido.

Me sorprendió verle tan tímido y hasta cierto punto torpe, no me había dado esa sensación. Pero dispuesta a aprovechar la situación me lancé a organizar yo el cotarro y le llevé hasta mi cama.

Nada, no había manera, el chaval no se acababa de lanzar y aunque tenía la picha más dura que una roca, le noté algo incómodo así que no tuve más remedio que preguntar:

– Oye, ¿estás bien? ¿Prefieres que paremos?

A lo que respondió:

– No, no, si me lo estoy pasando genial, es solo que eres la primera gorda con la que estoy y no sé muy bien cómo actuar y cómo tocarte.

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Lo peor es que no iba en broma. Acababa de decirme la mar de serio que claro, era su primera gorda y necesitaba manual de instrucciones. Porque como todos sabemos las mujeres gordas nos diferenciamos de las delgadas en que nadie sabe cómo hacernos disfrutar en la cama porque tenemos el botón del orgasmo escondido.

¡PERO QUÉ COÑO!

Al verme la cara trató de disculparse y argumentó que en realidad estaba sorprendido de lo muy cachondo que estaba (OTRO WTF) y que le preocupaba parecer un pringado, y eso le hacía actuar como un auténtico loser.

Yo le dije que ya si eso quedábamos otro día, pero entonces a él pareció cambiarle el chip y me empotró bien empotrada. La verdad es que me folló tan bien que se me olvidó lo lerdo que había sido, y cuando nos estábamos dando cariñitos post-orgasmo acabamos hablando de cómo a veces nos acabamos comiendo nuestros propios prejuicios y descubriendo que aquello que creíamos que no nos gustaba era solo porque no lo habíamos probado.

Y por si tenéis curiosidad… ¡sí, hemos repetido! Y de hecho ahora somos buenos amigos. Nunca sabes si tu primera gorda está a la vuelta de la esquina 🙂

Anónimo

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