En mi afán de conocer gente y siempre con el buen humor como arma, decidí hace un par de semanas probar esto del speed dating, que para la que no lo sepa, es ese sistema en el que tienes citas de 5 minutos con completos desconocidos.

Pues allí me fui yo después de poner patas arriba mi armario por no saber qué ponerme. Al final, la mujer sensata que vive en mi, me hizo calmarme y recapacitar  y terminé vistiéndome como soy yo, sin trampa ni cartón.

La organización del evento había insistido en la puntualidad para que los 5 minutos se pudieran cumplir sin problemas, así que estaba allí antes de la hora fijada. El local era muy agradable, en pleno centro de Madrid, con sus mesas bien dispuestas y todo preparadísimo. Mi sorpresa llega cuando las únicas puntuales somos las chicas, estábamos casi todas ya esperando y en el intervalo, algunas nos pusimos a charlar.

Al final ellos hacen aparición y yo, solo de un vistazo, sabía que allí no había nada para mi. Pero bueno, ya había pagado y tenía curiosidad por saber qué era eso del speed dating.

Te dan una tarjeta para que anotes el nombre del chico y al lado algo que te guste o no de él, con la intención de acordarte luego fácilmente de quién era quién y poder puntuarles en la web. La mía, al final del evento, no tenía desperdicio. La he guardado para el recuerdo, porque es digna de ver.

Pues comienza la ronda y sin entrar en pormenores, estas son las conclusiones que saqué:

1. En general fueron chicos muy agradables. Raros, pero majos. Aunque claro, yo no soy nadie para juzgar qué es raro y qué no, pero si en cinco minutos sientes que alguien te inquieta, no es bueno. Sea como sea, sonríe y espera, al final serás salvada por la campana.

2. Procura tener un pequeño guión: Nombre, edad, profesión y algunas aficiones. De la misma manera, puedes seguir ese mismo guión para preguntarle a él y hacer la conversación más animada. Es cierto que al final pareces un loro, venga a decir lo mismo cada 5 minutos: Hola, soy Medea, 31 años, me dedico a la moda y me gusta escribir, leer, cocinar y ver obras de teatro. Sonido de campanilla y vuelta a empezar.

3. Es real eso de que 5 minutos pueden ser una eternidad.

4. Es muy probable que si eres sociable salgas de ahí con más amigas que citas. De las 17 que éramos, 6 hemos creado un grupo de whatsapp para hablar de nuestra soltería y quedar para hacer planes. Es cierto que también sacamos conclusiones del evento y esas opiniones me han servido para afianzar mi impresión sobre la experiencia. También es útil para liberar esa porteraza que tenemos en nuestro interior, afilarte los dientes y poner a caldo a todo quisqui.

5. Puede pasarte como a mi: me tocó un monologuista egoísta profesional  que solo hablaba de la pesca del atún en el Atlántico (porque era un alto funcionario del Ministerio de Agricultura y Pesca), pues hijo…tu y el atún os podéis ir nadar con la reina de los mares. Te intereso un comino o tu timidez es tal que prefieres hablar de ti mismo en vez de interesarte por la otra persona.

En mi caso, y por poner algo, de 17 chicos que conocí me hicieron algo de gracia, dos. Con uno de los cuales tuve un match. Hablamos varios días después por whatsapp y por teléfono y la cosa se ha quedado en el aire. Tampoco es que me entusiasme especialmente, pero bueno…quién sabe. De esos 17 había: gente más mayor de lo que correspondía al máximo de edad del evento, chicos bajitos, tímidos, arrogantes, gente colocada, altos y desgarbados, egoístas, simpáticos, feos, alguno que no había salido del armario aún…pero todos fueron respetuosos y relativamente cordiales.

Conclusión: Me pareció un sistema interesante, diferente y que recomiendo a la que tenga curiosidad. Seguramente volveré a probar a ver si ese día hay gente más afín a mi y cruzo los dedos para que no repitan muchos de los que estuvieron en mi primer evento. El hecho de que haya que pagar, lo restringe bastante y realmente encuentras gente que de verdad quiere conocer a alguien especial.