Amor & Polvos

Tinder Sorpresa: unos suegros precoces

Mis amigas me creen porque lo vivieron mientras pasaba (con los whatsapps que les iba enviando durante la noche fatídica), pero entenderé que algunas de vosotras penséis que esto es fake, porque joder, si no lo hubiera vivido yo me lo parecería.

Tuve un novio de los 16 a los 31, al que finalmente dejé porque el se quedó en la adolescencia y yo… ya era mayor. El caso es que como os podéis imaginar el ligoteo y yo no nos llevamos nada bien. Si a eso le sumamos que soy algo ingenua, tienes el combo perfecto para que te suceda ESTO.

Me bajé el Tinder después de un año de soltería sin catar rabo y animada por las locas vidas sexuales de mis amigas. P fue el segundo chico con el que hablé, y me pareció sensato y encantador. Nos dimos el whatsapp y pasamos varios días charlando de pasado, presente y futuro. De ahí pasamos a las llamadas de teléfono, y aunque es cierto que a veces me soltaba cosas un poco raras, no sabía si eso era lo normal cuando estabas conociendo a alguien online porque no tenía con qué compararlo.

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Quedamos un día a tomar un café y casi me hago caca de los nervios. En persona todo fluyó bastante, insisto en que parecía un chico sensato, muy seguro de sí mismo y con las cosas claras. Me contó que había tenido varias relaciones pero que ninguna había cuajado porque no querían lo mismo en la vida. Hablamos durante horas y nos despedimos con un casto beso. Todo muy cuqui, bien.

Seguimos hablando por whatsapp y me propuso una cena romántica que yo pensé era la excusa perfecta para echar un polvo ahora que ya nos habíamos puesto cara. Me citó en su casa y la verdad es que me puse bien bella, lencería nueva y esas cosas que se pone una cuando cree que va a pillar cacho. Me dio la dirección y me planté allí a la hora exacta.

Cuando me abrió la puerta una señora de unos 60 años se me pasó de todo por la cabeza. Ella me abrazó cariñosamente, me hizo pasar y sentarme en el sofá mientras esperábamos a P.

Os recuerdo que era NUESTRA SEGUNDA CITA, y que acababa de abrirme la puerta su madre. OKEI.

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Llega P, me besa como si nos conociéramos de toda la vida y me dice que si he conocido a su madre. Le digo que sí, y le miro como diciendo ‘pero se van, no?’. Él sonrió y me señaló la mesa puesta para cuatro.

Sí sirenas, a su madre se le unió su padre, con quienes pasé una velada de lo más romántica, intentando disimular el hecho de que conocía a su hijo de un puto día.

P soltaba cosas sobre mi vida que le había contado por whatsapp y sus padres asentían contentos. Estaba en una clara presentación de novia oficial, habiendo tenido una sola cita y sin aviso previo. Yo prácticamente no intervine porque estaba en shock. Huí al baño un momento para retransmitir el drama a mis amigas, que descojonadas se ofrecieron a llamarme 5 minutos después para simular la clásica llamada de emergencia de:

– OH dios lo siento pero han atropellado a mi perro y me tengo que ir.

Lo peor es que P me escribió después enfadado, diciendo que lo de mi perro era claramente mentira y que ya no quería saber nada de mi. ¡Pues menos mal!

PARA QUE LUEGO DIGAN QUE EN TINDER LA GENTE SOLO QUIERE FOLLAR.

Pauliña

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