Hay que ver lo diferentes que somos unas personas a otras. Tímidas, extrovertidas, alegres, dramas, valientes… Hemos hablado casi de todas las variantes. Pero hay un tipo de personas a las que compadezco sinceramente: aquellas que tienen muy desarrollado el Sentido del Ridículo.

Las personas que tienen el Sentido del Ridículo muy marcado creo que tienen una maldición encima. Eso es peor que un mal de ojo.

Porque el Sentido del Ridículo te frena y te hace pequeño. Las personas que carecen de este sentido son mucho más felices (o por lo menos, viven muchos más momentos divertidos).

Cantar en un Karaoke, subir al escenario en la verbena del pueblo, ser el primero en salir a bailar en la cena de empresa… Y ante situaciones embarazosas salen airosas y con una sonrisa: cuando se caen de culo en mitad de la plaza, cuando se les pilla con la bragueta abierta, si forman un atasco por meterse por error en una dirección prohibida…

El no tener vergüenza por cosas naturales que a todos nos han pasado en algún momento, disfrutar a tope de lo te gusta y lo que te apetece hacer sin dar cuentas a nadie. Así son las personas sin Sentido del Ridículo. Y me encantan. Las adoro. Porque son divertidas, sinceras y rompen esquemas.

Tú, ¿Tienes Sentido del Ridículo? Si es que sí… Piénsalo. Yo prefiero divertirme y vivir con naturalidad esas «meteduras de pata» inconscientes y sin intención. Soy de esas personas Sin Sentido a la que le encanta rodearse de otras que tampoco lo tienen y partimos de risa riéndonos de nosotros mismos.

Ya lo decía mi abuela: el que tiene vergüenza ni come ni almuerza. Así que… Be Happy my Friend!!

  @sandecesbybertabo