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El síndrome del inspector Gadget

Hay que reconocerlo: tenemos el síndrome del inspector Gadget. ¿Os habéis parado a pensarlo? Los cacharritos electrónicos han invadido nuestra vida de forma definitiva y con un objetivo muy claro: que hagamos el ridículo.

Sí, todas estas cosas modernillas que eran imposibles de concebir hace unos años (ya no digo el ordenador o el móvil, que llevan más recorrido). Esos gadgets están compinchados unos con otros y buscan nuestra perdición (bueno, vale, a veces nos la buscamos solitos).

¿Qué, no me creéis? ¿Pensáis que soy una paranoica de mierda? Pues igual sí. Pero os voy a demostrar que los aparatos electrónicos están aquí, no para hacernos la vida más fácil, sino para que parezcamos el inspector Gadget.

Relojes digievolucionados

Que si Smartwatch, que si Fitbit (sí, culpable, yo misma caí en la trampa de las pulseras inteligentes)… Pero vamos a ver. ¡Si es como tener el puto móvil atado a la muñeca! ¡Si nos monitorizan todo el día y nos dicen lo mal que estamos viviendo! La jodía de mi Fitbit china me dice el nivel de cansancio que tengo. Pues alto, como si no lo supiera.

Gadget Smartwatch

Además con los botones bien pequeñitos. Coño, hacedlo en hologramas, ya que estamos

Las robochachas

La Roomba, la Conga y todos los bailes salseros hechos aspiradora plana. Esto me parece maravilloso porque odio barrer el suelo, pero ¿cuántos habéis desarrollado ya un vínculo emocional con la Roomba? ¿Cuántos le habéis puesto nombre? Estamos a dos actualizaciones de que nos traiga la pelotita, yo aviso. Ya estoy viendo un máster de veterinaria en comportamiento animal: perros, gatos y Roombas.

Drones y otras aves exóticas

Aparte de llevarte la pizza calentita a casa, ¿verdad que los drones son sospechosos? ¿Qué haces ahí, dron, qué estás observando, por qué me miras? Además, si te lo atas a la cabeza es el puto gadgetocóptero del inspector Gadget. Ahí hay nicho de mercado sin explorar, inventores de drones.

Por cierto, os dejo aquí esta maravilla. Subid el volumen del audio y comprobad que estamos al servicio de los gadgets y no al revés.

Precaución, amigo conductor…

… La acera es peligrosa. Porque hay locos en patinetes o en esas mierdas de dos ruedas de equilibrio imposible. Aparte de ser el típico regalo de Navidad con el que te cargas toda la decoración (árbol y Belén incluidos), te conviertes en el nuevo Fernando Alonso de tu barrio. Ahí, a toda velocidad, viento en la cara, manos sobre el manillar, sky is the limit… Pero desde fuera no se ve tan épico como desde el patinete, ya os lo digo. Coñas aparte, puede ser muy útil para ganar tiempo, pero id con cuidadín y no atropelléis a nadie. Se viene batallita de Cris (yo):

Hace año y medio salvé la vida gracias a mis reflejos felinos. Me asaltó un patinete en una esquina y, si no llego a hacer un recorte maestro, me habría roto algo. Todo bajo la atenta mirada de un voluntario de Cruz Roja que aprovechó para hablarme de su labor. A ese sí que no pude esquivarlo, pero era tope de majo, la verdad.

Alexa, Siri, Cortana y otras chicas del montón

Las asistentes de los gadgets se deben estar descojonando de nosotros continuamente. Van ellas muy «Vale, se ha configurado el recordatorio» y muy siguiéndonos el rollo, pero no son trigo limpio. Si no, ¿cómo se explica que la del GPS nos llevase a un pueblo perdido de Soria cuando estábamos en Alicante y queríamos ir a Málaga? Cosas así. Tienen muy mala idea.

Igual es porque se pasan el día borrachas, ¿habéis oído a la traductora de Google? Igual se hacen un chupito cada vez que alguien empieza a discutir con ellas y acaban siempre como las Grecas. Porque ¿quién no ha discutido con las pobres? Terapia electrónica ya para Siri y «Alexa, play Despacito».

Auriculares, gafas y otras formas de ser Robocop

Entre los AirPods o los cascos tochos (hay dos tipos de persona, escoge tu bando), las gafas de VR, la boina WiFi del anuncio… Tenemos la cabeza que podría ser un receptor de ondas extraterrestres. Claro, os marcáis un «Adelante, gadgetogafas» y podéis ver cosas alucinantes, pero no veis las paredes y los escalones, así que también precaución.

Y esto solo es el principio

Seguro que en cinco años hay muchos aparatos más que nos hacen la vida teóricamente más cómoda. Igual todos tenemos un dron y lo sacamos a pasear con la correíta, o hacen carril patinete, o sacan de una vez los sistemas basados en hologramas o grafeno… Quién sabe. La tecnología avanza a pasos de gigante y nosotros tenemos que correr para alcanzarla, pero es muy divertida. Ahora solo nos falta aprender a reducir su impacto medioambiental.

¡Contadme! ¿Tenéis algún gadget de estos sin el que no podáis vivir?

 

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