Nacer, crecer, estudiar, conocer a tu media naranja, casarte y tener hijos. Así es como debería ser la historia ideal de una mujer para sentirse plenamente realizada. Lo siento, pero no, me niego a creer que el cuento sólo pueda tener ese final feliz.

Ya no nos conformamos. Si eres soltera o tienes amigas que lo son, seguro que estás cansada de escuchar eso de “es que está el mercado muy mal”. Puedo asegurar sin temor a equivocarme de que es así, la cosa está cada vez más difícil. Pero ¿por qué? ¿acaso somos nosotras el problema? No amiguis, no es así.

Tampoco lo son ellos, que conste. Considero que este mundillo del amor está mal para todos. Simplemente es que ya no nos conformamos y no aguantamos cualquier cosa. Nos hemos dado cuenta de que sólo queremos romper nuestra soltería por algo que nos merezca realmente la pena. Puede suceder que juguemos con unas expectativas altísimas (gracias, Princesas Disney) pero en la mayoría de las ocasiones sabemos lo que queremos en nuestras vidas y no nos interesa menos.

Pa’ fuera las culpas. Algo que debemos tener muy en cuenta es que nosotras tomamos nuestras decisiones y que no debemos dar explicaciones a nadie. Desde que éramos niñas nos han inculcado la creencia de que debemos ser señoritas educadas y refinadas. Por favor, rompamos con los esquemas y las reglas absurdas. Si nos apetece tener sexo casual, lo tenemos, porque al sexo hay que darle el valor que tiene: dos personas que buscan un placer físico.

En muchas ocasiones escucho frases como “es que te das muy rápido” o “es que los hombres tienen que ganarse el acostarse contigo”. Bueno, analicemos la situación. Si tú quieres acostarte con ese tío, ¿por qué vas a esperar? ¿qué tipo de pruebas crees que deben pasar? La única culpable es la educación que hemos recibido, esa en la que nuestro cuerpo es su trofeo.

Haz lo que te pida el body, no pienses en lo que puedan pensar y/u opinar. Tú decides. No te sientas culpable por lanzarte a besar a un chico, acostarte una noche con uno y no buscar nada más o si quieres ir despacio porque tú marcas tu ritmo. No te guíes por convencionalismos sociales, no sirve para nada.

Caña aquí.  Aquí seguimos un poco con ese sentimiento de culpa que tan arraigado tenemos. Salir, beber y el rollo de siempre. Antes de ponerme a escribir este artículo pregunté a amigas y amigos qué sentían después de haberse tomado unas cuantas copas (hablamos de unas de más) y las respuestas fueron de lo más dispares. Mientras las mujeres se sentían culpables y sufrían las llamadas “resacas psicológicas” (¿pero qué es lo que he hecho?, menuda vergüenza), los hombres simplemente decían que lo habían pasado muy bien, que menuda mañanita de ibuprofeno y que “ellos no habían matado ni hecho daño a nadie”.

Es muy probable que te veas reflejada aquí (si no es así, ole tus ovarios, lo haces genial) pero debemos ver que el alcohol está muy estigmatizado en las mujeres. Tenemos que abrir la mente y dejar de flagelarnos al día siguiente. Recuerda, si no has hecho daño a nadie ¿qué culpa debes sentir? Que quede claro que esto no incita a beber más copas y sin control cada vez que salimos, es simplemente que hay que saber diferenciar entre una resaca y el fin del mundo.

Olvida las reglas, si te gusta, úsalo. Y más claro, agüita. La moda es uno de los ámbitos más afectados por el sistema en el que vivimos. Nos bombardean con publicidad sobre qué debemos comprar, dónde y con qué combinarlo. Las tendencias son pasajeras y nosotras decidimos si queremos subirnos a ese tren o no. El vestirnos debe ser una expresión de nuestra libertad: si me pongo todos los potis del mundo como si salgo con la cara lavada, un escotazo hasta el ombligo o un vestido baby doll. Como queramos. Lo más importante de todo es hacerlo por una misma y porque nos gusta vernos así.

Lo curioso es que las mujeres más felices que conozco son aquellas que más libres son. Así que en definitiva y como moraleja del cuento: amigui, haz lo que te venga en gana.

Y todas estas líneas son también de auto convencimiento. Lo básico es reconocerlo e ir cambiándolo poquito a poco. Aprendamos a defender nuestra libertad.

 

@lachicadelafaldaazul