Leí esta frase en un rato muerto por Instagram.

 

Mi lupa es muy aleatoria. Bueno, más que aleatoria, va a rachas. Será reflejo de mis estados emocionales quizá. A ver si ahora resulta que el scroll y el algoritmo son mucho más profundos de lo que creíamos. Total, que lo mismo una noche deslizo entre cientos de fotografías de Pedro Pascal, y nada más, y otras, entre escenas de la afterparty de los BackStreet Boys en las Vegas. Pero también pueden ser cuentas de tías buenas haciendo ejercicio o recetas de pasteles de manzana y de vez en cuando, alguna foto random como esta. Así que retomo de lo que venía a hablar.

La leí y la pasé de largo como suelo hacer, pero a los segundos mi cerebro procesó lo que había leído y volvió. Estaba escrita en modo graffitti y firmada por un nombre de mujer, tampoco he investigado más sobre ella, pero la frase, la frase consiguió explicitar algo que sentía y no había conseguido sintetizar hasta ahora. 

A todos nos han pasado movidas en nuestra vida, más o menos importantes pero que nos han llevado a discutir o simplemente alejarnos de alguien. El tiempo es medicinal, cura, creo que en eso hay poco debate. Y en esta madurez que vamos adquiriendo, aprendemos a perdonar o, en su defecto, a superar.  Y me planteo seriamente si a quien perdonamos es al otro o a nosotros mismos, porque reconozcamos que con distancia, a veces entendemos que algo nos dolió porque nos hurgaron en una herida, que si nos hubiesen dicho/hecho lo mismo sobre piel sana, no habría escocido tanto. Pero los finales de película no hace falta que los intentemos recrear. Puedes perder una amistad, una pareja, un vínculo familiar…¿y? No estamos obligados a recuperarlo. Al final, la vida son ciclos, como la lupa de Instagram. 

Me tranquilizó mucho leer esta frase. Pensé en gente concreta. Gente que pudo portarse mal conmigo y que de verdad, tienen mi perdón, pero también mi olvido. Una amiga, que se alejó sin razón. Siempre me culpé por no haber sabido ayudarla si lo necesitaba. No nos trató bien aún así, y eso es injustificable. Las aguas se han calmado, pero no hace falta ya un whatsapp por el cumpleaños. Y no es un “perdono pero no olvido”, al contrario, olvido tanto que prefiero dejarlo en un capítulo del pasado. Al final perdonar es para uno mismo, ¿no?. Librarte tú de ese dolor, del sentimiento negativo, de la pena. 

 

Gracias Alba, por ayudarme a sentirme un poquito más libre.