¿Es un Masaje Solo un Masaje?

 

El acto de masajear (o ser masajeado) es algo muy íntimo. ¿Cruza esta actividad algún tipo de límite en una relación de pareja? Hablo de masajes sin eufemismos, “finales felices” ni cosas raras. Un masaje legal, terapéutico y respetuoso.

Pero a pesar de hablar sobre el masaje más normal, terapéutico y respetuoso, siguen surgiendo dudas. Ya sea un masaje descontracturante o relajante, se trata de una actividad íntima. Suele realizarse en un espacio privado, con música e iluminación que invitan a la relajación. Aún manteniendo la mayor profesionalidad en el masaje, muchos de los elementos del mismo evocan una cita romántica o un encuentro sensual.

Dejar tu cuerpo en manos de otra persona. Sumergirse en el contacto piel con piel como adultos también libera oxitocina (hormona del amor) y reduce el cortisol (hormona del estrés). Uno de los objetivos de los masajes suele ser la relajación. Nuestro cuerpo baja la guardia y nuestra mente vuela. También ofrecen sensaciones muy placenteras. Es bastante común acabar emitiendo algún ruido de gozo o alivio durante el masaje. También es relativamente frecuente que se produzca una erección u otras respuestas eróticas. Prácticamente todos los masajes estimulan, en mayor o menor medida, alguna de las zonas erógenas de nuestro cuerpo.

El cuello, los hombros y la espalda son algunas de las zonas más masajeadas y también áreas erógenas. Subimos la apuesta (y la temperatura) si hablamos de otras dos partes: las orejas y los pies.

Debido a la cantidad de terminaciones nerviosas en las orejas y a su especial sensibilidad, el más mínimo contacto en ellas puede despertar respuestas sensitivas muy potentes. No es de extrañar que en pareja también se estimulen, ya que las caricias o un suave masaje en los lóbulos puede sentirse (o no) como un placer muy sensual.

Aparte de las múltiples terminaciones nerviosas en algunas zonas del cuerpo, otros sistemas ofrecen explicaciones sobre la importante estimulación de puntos concretos. Prácticas de medicina alternativa como la acupuntura o la reflexología podal exponen la conexión, a veces desapercibida, entre varias partes del cuerpo.

En el caso de la reflexología podal, se tratan y estimulan puntos de los pies que, según defienden sus practicantes, sirven para desbloquear o sensibilizar otras áreas de nuestra anatomía. En concreto, los órganos sexuales están muy presentes en los pies.

En la popular película “Pulp Fiction”, se trata este tema con humor y brutalidad. Un gángster tira por la ventana a un tipo que le ha hecho un masaje de pies a su mujer. Respecto a este evento, los personajes de Samuel L Jackson y John Travolta debaten ambas posturas. El personaje de Travolta esgrime que ha dado muchos masajes de pies a muchas mujeres y que todos significaron algo, sin tener que pasar realmente nada, indicando lo mágico de estas situaciones, sensuales pero no sexuales. El personaje de Samuel L Jackson defiende que no tiene nada que ver, que él ha dado masajes de pies a su madre sin ninguna connotación, pero cuando Travolta le pregunta si daría un masaje de pies a un hombre, Jackson descarta la idea, molesto.

Los masajes son íntimos, placenteros y sensuales, no cabe duda. Pero… ¿Es un masaje solo un masaje? ¿Hay algún límite que pueda imponerse en una relación respecto a dar o recibir masajes? ¿Qué pensarías si tu pareja recibiera o diera masajes habitualmente, más allá de un ámbito deportivo? Esperamos vuestras respuestas.

 

Javier Vaquerizo