Hola reina. Si has pinchado aquí porque tienes curiosidad, porque tú también tienes mamas tubulares o porque te has liado haciendo scroll… quédate que esto te interesa. Te lo digo yo, que llevo años con dos amigas en el pecho que no son “normativas”, pero son lo más.

Verás. Tengo mamas tubulares. Sí, esas tetas que cuando las buscas en Google parece que te van a salir tentáculos en lugar de pezones. Y te lo digo riéndome porque al principio me daba palo hasta pronunciar en voz alta cómo eran mis pechugas. Que si “hipoplasia”, que si “anillo fibroso”, que si «es que no se han desarrollado bien»…

Así que aquí estoy, contándotelo como si estuviéramos en un bar, para decirte algo muy sencillo: no pasa nada. No hay que operarse si no quieres. No hay que esconderlas. No hay que hacer NADA que tú no quieras.

Mamas tubulares, ¿qué son?

Pues mira son unas tetas distintas. Ya está. No son redonditas, ni se rellenan por los lados, ni tienen la forma de la copa de un sujetador sino más bien de globo deshinchado. Pero amiga ¿y qué? Son tuyas. Funcionan. Tienen sensibilidad y te acompañan cuando gozas.

Yo estuve un tiempo dándole vueltas al tema cirugía pero al final me dije: “Si el problema lo tienen los demás, ¿para qué te vas a meter en un quirófano tú?”. Y seguí viviendo mi vida, con sujetador o sin él, que eso depende del humor del día.

¿Y no te rayas a veces?

Hombre claro que sí. Que soy humana, no Alexa. Hay días que me pruebo un bikini y pienso: “ufff, no me atrevo ni loca a llevarlo a la playa”. Pero luego pienso: ¿Sabes quién está mirando mis tetas? Yo. El resto de la gente está a su rollo, nadie te está escaneando.

Mi consejo: ponte lo que te apetezca. Si hay un sujetador que te hace sentir diosa porque las redondea o te las sube, pues eso que te llevas. Si hoy estás en modo “no llevo ni goma del pelo”, pues también está bien. Tu cuerpo es tuyo, tus normas.

Cosas que he aprendido con mis mamas tubulares

  • Que son blanditas y abrazables, como yo.
  • Que no necesito operarme para sentirme segura, aunque si tú quieres hacerlo es súper válido también.
  • Que el amor propio no te lo da un cirujano ni un sujetador con push up. Te lo das tú cada mañana cuando te miras en el espejo y dices: “Venga va, lo estoy haciendo bien”.

Y lo más importante…

Nadie es perfecto. Ni falta que hace. Y si alguien viene con la cantinela de que tus tetas deberían ser de otra manera, que te pague la hipoteca primero y luego ya hablamos. Porque basta ya de que  el debate mediático se centre en los cuerpos y no en los precios de los pisos, ¿no?

Porque las mamas tubulares no son un fallo de fábrica. Son tus tetas. Y si te gustan los mini-tops, las transparencias, el free the nipple o ir de sudadera en sudadera, eso solo depende de ti.

Así que eso amor. Bien de mama tuberosa pero siempre con actitud de diosa. Y si a veces te cuesta, ayuda saber que no eres la única (*)

Un besito, y que vivan las tetas distintas (que son todas por cierto).

Leirechus

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