Cuando lo dejas con tu pareja, y más cuando ha sido de una forma dolorosa o traumática, cuando hay sentimientos fuertes, puede convertirse en una de la épocas más jodidas y doloras de tu vida.

Romper no es fácil, eso está claro, y se habla mucho de que llegado a cierto punto lo mejor es cada uno por su lado, y una vez que tomes la decisión ¿Qué pasa? o si han tomado esa decisión por ti ¿Qué toca ahora?

Muchas veces, nuestra red de apoyo, nuestra familia, nuestros amigos en general, suelen estar presentes en el proceso de recuperación post-ruptura, y es de agradecer, porque superar esto sola se puede hacer inmensamente difícil y es algo que no recomiendo.

Pero en ocasiones, nos podemos encontrar con que la gente no sabe dar los mejores consejos y pueden sin darse cuenta, hacernos más mal que bien.

Un claro ejemplo es cuando va pasando el tiempo, y tú por lo que sea, tienes momentos de bajones, sigues estando mal a ratos o simplemente te apetece hablar de esa persona con tus amigos o familiares, aunque sea solo para decir lo desmejorada que está o desmejorado después de haberlo dejado.

Y es aquí donde la gente suele meter un poco la pata, porque las primeras semanas, que es cuando estas más metida en la mierda parece que “bueno vale te consentimos que estés así” pero si eso se alarga un poco más de lo esperado por ellos, suelen ser muy tajantes.

Es aquí cuando aparecen las típicas frasecillas de “lo que tienes que hacer es superarlo ya” “olvídalo que ya no está en tu vida y es mejor así” “lo que debes hacer es conocer a alguien o salir de fiesta para que se te pase la tontería” y un largo etcétera de deberías y tendrías que ni quieres ni has pedido.

Porque, no nos engañemos, está muy bien eso de dar consejitos, pero en ocasiones lo que debemos entender  es que cuando la otra persona está mal, puede que a ratos necesite ser escuchada y NADA MÁS.

Esto no quiere decir que si estas en la mierda máxima, y estas todo el santo día hablando de tu ex, que parece que ya no hay otra cosa en el mundo y tienes taladradas a tus amigas, estas te alienten a seguir por ahí, porque está claro que ese tampoco es el camino para sanar.

 

Pero sí es verdad, que el que no siente el dolor o todo ese desamorle puede resultar muy sencillo dar este consejo cuando los meses van pasando.

Para mí, decirle a una persona que no esté triste o que supere su relación ya, es como decirle a alguien que tiene la pierna rota, que no la tenga y salga a correr. ¿Visto así parece una locura no? Pues debemos entender que el dolor emocional también tiene sus tiempos y no pueden cambiar a un ritmo que nosotros consideremos.

Permitir que la otra persona este mal el tiempo que ella necesite, hará que paradójicamente mejore, porque sabe que puede confiar en ti y se va a sentir escuchada. En cambio, si cada vez que esa persona saca el tema, le corto y le digo que ya va siendo hora de superarlo, aprende que lo que ella siente está mal, dejará de hablar del tema y por tanto se desbordará ella sola.

Dejemos que dentro de unos límites dentro de la lógica las personas que están pasando por este proceso se desahoguen, aunque luego llevemos el tema para otro lado, pero debemos dar permiso a los demás para estar mal cuando se sienten así y ser sus puntos de apoyo cuando lo necesiten.

Evitemos el “no estés mal” “o deberías superarlo ya” porque eso, no solo no ayuda, si no que, le metemos a la persona una presión extra y damos a entender que si no está mejor es porque no quiere, no porque no puede, y esto es un gran error.

 

Aida Vallés psicóloga especializada en Sexología y Terapia de pareja

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