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Tinder sorpresa: el de la lista de espera

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¿Sabes cuando intercambias unas cuantas frases y sabes que hay conexión con esa persona? Eso me pasó con M. Aburrida de conversaciones idénticas en Tinder, este tío me hizo reír desde el minuto 1 y me conquistó. Era mega ocurrente y tenía una habilidad innata para hacerte sentir especial.

Yo ya tengo una experiencia en Tinder (unas cuantas citas fracaso a mis espaldas, un par de follodramas y otro par de Mr Tinderful), así que soy la primera que no quiere esperar mucho antes de quedar en persona para evitar ilusiones innecesarias. Sin embargo me pilló en una época complicada de curro y nos pasamos dos semanas hablando día y noche antes de poder fijar una cita. Cada día me molaba más, no lo podía evitar. Era ingenioso, culto, inteligente y me hacía sentir como la única mujer en el mundo. Por eso lo que pasó el día de nuestra cita era lo último que me podía esperar.

Quedamos un juernes en una cafetería librería de estas molonas de Madrid. Yo soy una cagaprisas y aparecí 15 min antes de lo previsto. Soy así, qué le voy a hacer. Además de que odio el momento en el que el tío llega antes y me mira fijamente mientras yo me acerco caminando, lo paso fatal. Por eso siempre llego yo primera, y en este caso, menos mal.

Miré hacia los lados, para cerciorarme de que él no había llegado todavía, y cuando estaba ya sacando el móvil para decirle que ya había llegado, me fijé en una mesita al otro lado del cristal, dentro de la librería.

Allí había un chico igualico a sus fotos, tomándose un café y con la mano en la pierna de una chica. Vamos, que era él con otra muchacha. Y por cómo se miraban y cómo la tocaba, no, no eran amigos.

Estuve a punto de entrar a pedir explicaciones, pero luego pensé: ‘pa qué’.

Me fui a mi casa flipando y al rato él me escribió que por qué no había aparecido. Le conté lo que había visto y me dijo tranquilamente que a él le gustaba aprovechar las pocas tardes que tenía libres para conocer a varias chicas y que la forma más cómoda era citarnos a una detrás de otra en el mismo sitio. Que normalmente deja más margen para que no se haga raro, pero que en este caso le iba tan bien con la chica anterior que se le había ido el santo al cielo.

COMO OS LO CUENTO.

Lo peor de todo no fue lo que me había hecho, sino que me lo estaba explicando como si la loca fuera yo, que si no teníamos nada a mi qué más me daba con quién había quedado él antes. Y a ver, explicado así igual hasta os parece que tiene razón, pero a mi me pareció lo más cutre que había oído en mucho tiempo. Le bloqueé y hasta hoy.

 

Marcianica

 

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