A ver, yo es que no sé si estoy loca, si nací en la época equivocada o si es que el mundo está fatal y yo no me he enterado, pero de verdad que me siento como la más pringada del reino.

También os digo que acostumbrada a leer todos los folladramas que publicáis pues igual el mío os parece una chorrada, pero real que yo estoy traumada porque en mi cabeza es que no entra el entender que la gente mienta por mentir, la verdad.

Bueno, el caso, que me he ido del pueblo a una ciudad más grande, no conozco a nadie y me aburro más que el señor del que nos hablaban en biología que se dedicaba a observar guisantes. Así que nada, como mujer de mi siglo que trato de parecer me descargué el tinder, tampoco con muchas perspectivas, pero vamos que una cervecita con tonteo y acabar en folleteo se me antojaba como un bonito plan de viernes.

Pues nada, me tomé el Tinder como quien juega al Candy Crush, cada vez que tenía yo ahí un huequito sin nada que hacer, pues jugaba un ratito a la aplicación, la verdad es que me lo he pasado teta, os lo digo. Que si match por aquí, que si hablo por allá, que si me cambio la foto y pongo la frase en otro idioma, pues yo qué sé, una, que se entretiene fácil.

El caso es que estaba hablando bastante con tres chicos y uno me gustaba más que los otros dos, ¿con quién quedé? pues con el que menos me gustaba de los tres, porque una es así. El chaval se veía el más decidido y claro, yo tampoco estoy aquí para ver la vida pasar, así que nada, quedamos a tomar una cerve el viernes noche y yo encantada de la vida.

Pues nada, el pavo  que pintaba super pim pam pum por la app, luego en persona resultó ser un romanticón que ni el Romeo Santos, chatas. Que vamos, un poco más y me pide matrimonio aquella misma noche. Que si mis ojos le transmitían cosas, que si mi sonrisa el transportaba, que la conexión ancestral que sentía que teníamos… Chico, chico, chico, frene usted.

 

El caso es que yo, ni corta ni perezosa, le dije que en realidad solamente quería echar un polvete, que si nos gustaba y tal pues ya repetíamos, pero que no tenía que decirme tanta cosa. Pues se enfadó, porque dice que no, que el no quería solo follar, que él quería enamorarse y que le partía el corazón saber que yo no había sentido lo mismo, que abriera mi mente y mi corazón, que él estaba dispuesto a amarme.

‘¿Pero follamos o nos follamos?’ Me dijo que sí, que claro, pero con amor. Pues nada chico, con amor si es necesario, pero vamos pa mi casa a prenderle fuego a la cosa.

Mira, la gente dice que con amor se folla mejor y que todo es más intenso, pues aquí mi Romeo era un desastre, yo no sé si teníamos conexión o no, pero madre del amor hermoso qué polvo más malo. Era como que de repente paraba en seco para mirarme, me estaba taladrando a cuatro patas, paraba y me preguntaba si sentía su amor, si yo también notaba que habíamos vuelto a reconectar en esta vida porque ya nos conocíamos en una anterior, si alguna vez había gozado tanto en la cama.

El caso es que claro, como desastroso que estaba siendo todo, pues tenían que pasar más cosas porque con follar mal no era suficiente. Se nos rompió el condón. Yo no sé qué pasó, pero de verdad que creo que fue mi ángel de la guarda mandando un claro mensaje ‘esto no está bien, compañera’.

Este mensaje mi amigo sí que lo pilló, que sí, que mucho amor, mucho amor, pero el Yandel se cagó por la pata abajo y empezó a ponerse super nervioso, rollo ataque de ansiedad, que no podía ser, que no me podía quedar embarazada, que no era posible, que él tenía una vida y ahora le venía fatal casarse y tener hijos…

Mira, yo es que no sabía donde meterme, de verdad. Le dije que nada de boda y que nada de hijos, que yo me tomaba la pastilla del día después y ahí se acaba el drama. Bueno, su cara. Se le iluminó. ‘Ah sí sí, claro, la píldora, tienes razón, es verdad, esa es nuestra solución, todo es fácil contigo, ¿lo ves? estamos hechos el uno para el otro’. Todo esto andando como pollo sin cabeza por mi habitación.

Algo así, literal

Me dijo que no me preocupase, que él iba a comprar la pastilla, que no le pagara la mitad, que él se encargaba de mantenernos económicamente (?), que me esperase tranquilamente en casa, que volvía enseguida. Y salió como alma que lleva el diablo, salió y no volvió a entrar, porque no os creáis que volvió aquí mi compañero.

Nada nada, se nos acabó el amor de tanto usarlo. Al final me tocó bajar a mi a la farmacia, comprarme las pastilluca y tomármela. Me ha quitado el match en tinder y me ha bloqueado en whatsapp, que tampoco es que quiera yo pedirle una segunda cita, pero yo qué sé, es que no entiendo nada.

PD: me he desinstalado el Tinder, con una cita he tenido suficiente.

 

Anónimo

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