Para mí, mi boda no solo ha sido un momento mágico que he vivido con mi pareja, también ha sido un momento decisivo que he querido compartir con mis mejores amigas. Siempre decimos que la amistad de verdad se ve cuando pasamos malos momentos, pero yo también creo que puede verse en los buenos.
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Nosotros decidimos hacer una boda íntima, en la que solo vinieran a comer nuestras familias y amigos más íntimos, y en el mismo restaurante hacer fiesta para que luego se acercaran todos los demás. Como queríamos que para nuestros allegados nuestro enlace fuese un motivo más de ilusión que de compromiso, dejamos claro que nadie tenía que pagar nada ni hacer ningún regalo. No quisimos celebrar una boda en la que la gente no viniera porque no se lo pudiese permitir, queríamos que nuestras personas favoritas estuvieran ahí sin pedir nada a cambio.
Al principio, pensé que no me importaría si alguien no venía o quién estaría ahí conmigo. Siempre he sido muy discreta, no me gusta ser el centro de atención y no intenté presionar a nadie para que estuviera.
Pero una vez ha pasado la celebración, creo que mis mejores amigas son las que estuvieron a mi lado en estos momentos. De mis mejores amigas, ninguna me decepcionó, las vi con ganas y acompañándome en todo momento.
Pero dos amigas de mi grupo de toda la vida, no vinieron. Una de ellas no vino por simple pereza, así me lo dijo, y otra ni tan solo se acordó de decirme nada ese día. Seguirán siendo mis amigas, claro que sí, tengo claro que esto no va a acabar con nuestra amistad, pero he pensado mucho en todo esto, hicimos una boda en la que nadie tuviese que poner ni un euro, solo con venir un rato a acompañarnos, a saludarnos, ya estábamos contentos.
Siento que estas amigas me han fallado, sé que no es algo racional y que todos tenemos nuestras cosas, pero supongo que cuando tú piensas que no harías algo y así lo has demostrado, cuando tienes claro que estás en los peores momentos de tus amigas, pero también en los mejores, te sientes mal al ver como ellas han actuado de diferente manera.
Pienso que no acordarte de la boda de una de tus mejores amigas es algo feo, yo soy de las que estoy en las fechas importantes de cada una de ellas, y no venir un rato por simple pereza, también me decepciona. La celebración fue un sábado, no trabajaban, podían pasarse, tomarse un vino, una copa o un simple refresco e irse. Pero prefirieron no hacerlo, y una de ellas ni se acordó de la celebración.
Sé que no dejarán de ser mis amigas por eso, hay muchas otras cosas buenas que nos unen, pero siento que tampoco voy a esforzarme como hasta entonces para ellas, porque en una amistad a veces también deben hacerse sacrificios, como en una pareja. Últimamente, parece que un amigo tiene que entender cualquier tipo de trato, y para mí una amistad debe ser una relación de calidad.
La parte buena que me llevo de todo esto, son las amigas que estuvieron conmigo en todo momento; para mí, ya eran las mejores amigas que se pueden tener, pero ese día me di cuenta de que no hay nada más bonito que tenerlas a tu lado en un momento tan especial y único que solo sucede una vez en la vida.
