Estaba de cena con mi hermana. Siempre ha estado bien de peso, nunca delgada como tal, aunque sí se le ha notado siempre cierta obsesión. Un verano mi madre tuvo que esconderle la báscula. Hace unos meses empezó a engordar, pero nada excesivo, seguía estando bien de peso. De repente, hará casi dos meses adelgazó bastante y rápido, no está excesivamente delgada pero sí la vez que más.
Yo siempre he recibido comentarios sobre mi peso, aún cuando entraba dentro de lo considerado aceptable. Much@s comprenderéis cómo afecta eso a la autoestima, y cómo hace que entres en un patrón de comparación muy poco constructivo. Hace casi dos años tuve mi primer bebé, y ahora he vuelto casi a mi peso inicial, el cual muchos consideran sobrepeso, incluida yo.
El caso es que nos hemos encontrado con un primo, y su comentario hacia mi hermana sido “te veo cambiada” y hacia mí ha sido “tú sigues igual, como yo que sigo igual”, mi hermana ha querido indagar “ha si? Cómo?”, a lo que le ha contestado “no sé, te veo bien”. Yo, que no me he tomado el comentario como un cumplido he dicho “pues si no cambiamos, jóvenes eternamente”. Y me contesta “si, ese consuelo nos queda”.
Este familiar tuvo anorexia, no estaba en su mente, pero los tiros van por la delgadez o la gordura, se nota que sigue teniendo conflictos con la imagen.
La verdad que muchos familiares y conocidos le dicen a mi hermana que la ven muy bien. Estar delgado es estar bien para todos ellos.
Como me ha molestado el comentario me he puesto a pensar en la profundidad a la que llega la importancia de la imagen corporal en esta cultura, en lo que ha marcado y sigue marcando mi vida, y en cuanta importancia adquiere en las conversaciones. Mucho nos importa la imagen externa, y nos olvidamos de nuestra forma de ser interna.
Lo que hay que aguantar. Puta vida.