El título puede parecer bastante obvio, pero he tenido experiencias desagradables que me demostraron que para algunos no lo es.
Mi ex pareja me traía de cabeza en muchas cosas relacionadas con ciertas cositas que hacía que me molestaban. Al principio intenté mejorarlo diciendo directamente que me molestaba y por qué, de buenas maneras y explicándolo las veces que fueran necesarias. El problema es que, aunque me escuchara y se solucionara momentáneamente, solo era un parche, porque al tiempo volvia a hacer esas cosas, y me molestaban de nuevo, y volvia a decirle que así no, y el ciclo seguía y fui perdiendo la paciencia. Y él al parecer también cuando finalmente dijo «soy como soy y no tengo por qué cambiar».
Y esto siempre me ha chirriado. Quiero decir, si no vas a aceptar nada a tu pareja como es, mejor no estéis, pero siendo realistas, no vas a encontrar a alguien que sea 100% compatible contigo, al completo y sin roces. Se sabe, o se debería saber que en pareja, lo suyo es que cada uno cambie ciertas cosas por el bien común y se adapten el uno al otro. Sino, hay dos ideas que chocan continuamente: «La comunicación es clave para una relación sana, habla lo que te molesta en vez de ocultarlo y que se acumule» y «No tengo por qué cambiar por nadie», porque si te comunicas pero lo único que vas a conseguir es que te escuche, diga «ok» y siga haciendo lo mismo que te molesta porque no tiene por qué cambiar, no sirve de nada.