A estas alturas ya no es que lo piense, es que estoy segura de que nos manipulan. A los dos .
Nuestra historia es la típica de una pareja que después de 11 años juntos , un encadenamiento de trabajos precarios pero absorbentes y dos hijos, de 8 y 6 años, acaba desgastándose y evolucionando con distintas formas de ver la vida. Hace 6 meses decidimos separarnos. Hasta aquí, sin nada más de especial.
La separación fue más o menos de mutuo acuerdo (ya sabéis como va esto), los niños quedaron en custodia compartida, (estupendo), y empezamos con muy buenas intenciones a alternar las semanas. Consensuamos unas normas comunes con los niños y acordamos consultarnos otras cosas, según fueran surgiendo.
Al principio todo bien; estábamos, los cuatro, tratando de adaptarnos a nuestras nuevas vidas y con las dificultades esperadas y con las inesperadas, lo fuimos llevando.
Todo empezó con pequeños “malentendidos”. Cosas pequeñitas, tipo “papá nos dijo…” “papá nos deja…” al principio no hice mucho caso, porque ya os digo que eran cosillas sin importancia. Pero me sorprendían porque mi ex nunca ha sido de los que dicen una cosa y luego hacen otra
Un día me llamaron del cole porque mi hija mayor no había llevado firmada la revisión del examen de mate. La tutora siempre envía a las familias los exámenes corregidos, para que en casa podamos ver los resultados y conocer la evolución de nuestros hijos en las distintas materias, para que estemos informados y no haya sorpresas. Nos parece perfecto.
La sorpresa me la llevé yo cuando le comenté que la niña me había dicho que su padre lo había firmado . Pues no. También había llamado al padre (esa semana le tocaba estar con él) y resulta que, para sorpresa de nadie a estas alturas de la conversación, a él le había dicho que lo había firmado yo.
Como bien os podréis imaginar ese examen estaba suspenso.
Esa misma tarde su padre y yo hablamos sobre lo que había pasado y resulta que él también había notado cosas raras del tipo “malentendidos” que os decía antes. Pues bien, con ocho años ya nos la había metido doblada varias veces en cosas referentes a cumples, horarios, actividades extrescolares y otras cosillas. Pues no solo eso, también que su hermano pequeño era,
necesariamente, cómplice de algunas de estas manipulaciones. Cómo os quedáis? Yo no podía dar crédito.
Todavía no hemos hablamos con nuestra hija sobre esto. Vamos a darle un tiempito y nos lo vamos a dar a nosotros porque la verdad, es que no sabemos muy bien cómo enfrentar esta situación.
Creo que lo primero que tendremos que hacer, será pedir una cita en el cole y escuchar la opinión de su tutora. Saber si ha habido cambios en otros aspectos de la vida de la niña : en la relación con sus compis, en su actitud… y lo mismo con el peque.
Creo que hemos fallado como padres. Nos equivocamos en pensar que con una buena organización y un consenso básico de normas ya estaba todo arreglado. Nos equivocamos al no ser capaces de intuir el cambio tan bestial que es para los niños que sus padres se separen y que su vida se divida en dos partes, sin previo aviso. Nos equivocamos al no ser capaces de anticipar las consecuencias para ellos y en cómo podrían reaccionar.
Tal vez estos comportamientos son llamadas de atención; formas de expresar aquello que no son capaces de decir con palabras.
En cualquier caso, intentaremos ayudarles y darles el tiempo necesario para que se acomoden a su nueva realidad, eso sí mirando con lupa cada pequeño “malentendido” .
