Esta es la historia de una joven que podríamos llamar Vanesa o también Ana, o Eva o Lidia, podríamos llamarla de mil maneras distintas porque seguro que esta es la historia de muchas de nosotras.
Finalizaba la adorada década de los 80, neón en las oscuras discotecas, humo en los rincones y un chorreo de buena música sacudían al mundo nocturno mientras nuestra protagonista estrenaba primaveras, unas 14 o 15 que a
ella le parecían suficientes para comerse el mundo. Con un trabajo mugriento que ella creía perfecto, porque si, porque en aquella época era muy fácil colocar a una niña en cualquier almacén. Guapa, risueña y con muchas ganas de marcar su territorio con las hormonas hirviendo.
De repente aparece el, el mas alto del pub, el único llevaba camisa haciendo ver así que pasaba de los 25 y cosas de la vida, se fija en nuestra protagonista que danzaba por allí, ella no sabía nada del amor pero tenia recopiladas bastantes “nuevo Vale” de las que aprendía un montón de historias y trucos y secretos para complacer a un hombre.
y surgió y ella creyó que fue “bonito” porque le fue sincero.
Venia con maleta escondida en forma de novia formal con la que pretendía casarse porque así lo requería la sociedad pero no es como tu, tu eres mas bonita, mas guapa, mas joven, mas preciosa y toma mi amor un bombón, y ahora toma mi amor una copa que Yo te invito y el sábado dejo a mi novia en su casa pronto para poder venir a verte, porque la semana sin ti es eterna y contigo todo es maravilloso, y toma mi amor otro bombón y te cojo de la mano en el pub delante de tus amigas para que veas que no me escondo pero vámonos pronto que te voy a llevar a la playa en mi coche y te voy a enseñar como es el amor de verdad.
y si, se lo enseñó, le enseño como se mecían las olas del mar por la noche en la playa, le enseñó como las estrellas brillaban pero todo desde dentro del coche que enseguida llega lo bueno,
y ahora te beso pero rápido que pierdo el tiempo, no seas niña que los besos largos son de crías, la gente cuando hace el amor no se para en esas ñoñerías, enséñame tus tetitas que las tienes turgentes y ahora no te preocupes que Yo te guío y te cojo la cabeza entre mis manos y te la acerco a donde quiero que me beses, vas a aprender conmigo mucho cariño mío porque yo tengo experiencia y ella se dejaba porque si, porque el era el mayor, el maduro, el que le decía que mucho la quería y que nunca daño le haría y claro, como no confía una en su pareja tan encantadora.
Así que se dejaba y aunque aquello oliera a retrete ella se lo besaba porque claro, nunca antes había visto, ni tocado, ni olido y las revistas no especifican como tiene que ser, ahora te sientas encima y no te preocupes si duele porque eso con el tiempo se agranda y vaya si dolía pero oye, mirarme, debo estar contenta porque me trata como a una chica mayor y me dice que me quiere mas que a su novia y que cuando se case el seguir viniendo a verme.
Pasan así días y ella por dentro sentía que poco sexo le apetecía pero el le decía no seas cría que te pareces a mi novia poniendo siempre excusas y entonces ella se dejaba porque una cosa tenía clara, ella no era como nadie más así que cerraba los ojos fuerte y esperaba el momento en que esas manos le agarraran la cabeza para guiarla a su destino, si era rápida enseguida acababa y entonces podría disfrutar de lo que ella realmente quería, estar acurrucada en sus brazos en el asiento del coche escuchando a uno de los reyes de la música española.
Poco tiempo pasó hasta que cuenta se dio de que la rutina de los fines de semana siempre acababa igual pero no puedes enfadarte porque mira si te quiero que hasta hoy te traigo un poco de coca para que te metas conmigo tu primera raya y ella asustada una vez mas se dejó hacer, porque era una niña con afán de diva y nadie le enseño que el amor es otra cosa.
Hasta que un día dejo de venir al encuentro y así poco a poco se dio cuenta de que no volvería porque había obtenido de ella todo lo que quería.
Muchos años después han pasado para que nuestra protagonista pueda gritar alto y claro que de ella han abusado, muchos detalles que le hacían saltar una alarma como apagar rápido la radio cuando escuchaba a ese músico, o apretar los ojos fuerte cuando escuchaba un nombre concreto, o abrazarse cuando veía en una película una situación de abuso o violencia, ella no se dio cuenta hasta mucho después de que aquello era un abuso y ahora, siendo una mujer madura se lame las heridas y se perdona por no haber sido capar de ver aquello de manera distinta, se perdona porque le pudo la ingenuidad y la inocencia ante ese episodio.