Hola a todas.
Mi marido y yo tenemos un hijo de 5 años.
Suelo ser un poco más firme que él, sin extremos, pero con límites claros.
Ejemplos:
No me importa que coma algo de azúcar, pero con cabeza. Los findes, que le da el desayuno él, directamente le casca el vaso de Colacao y galletas. Cuando es un niño que ama la leche blanca y la fruta. Cuando está en las meriendas, lo mismo. Y a la que me descuido, le propone él al niño ir a McDonald’s o Burger. Claro, llego yo enajenada diciendo que no, que ya fuimos al Burger la semana pasada y que no se puede ir cada semana, o que no puede desayunar Colacao con galletas, tomar de postre helado y merendar magdalena, y la mala soy yo.
Con la tele igual. Yo el móvil no se lo dejo para nada, pero sé que los abuelos, que lo cuidan gratis 1h al día 4 días a la semana, pues se lo ponen, y nunca les voy a echar en cara porque bastante hacen. Él y yo habíamos hablado siempre que nosotros no se lo íbamos a poner, pero que tele, en casa, para poder hacer tareas nosotros o simplemente tener un rato de descanso, pues bueno. Así que los findes ve 1 horita al día, o los viernes vemos una peli los 3. Pero me doy cuenta que cada vez él le deja más el móvil con vídeos chorra, o le pone dibujos en la tele para poder mirar él su propio móvil en cuanto se quedan solos, sin esforzarse nada en jugar o interactuar con él.
El colmo llega hoy, que hay puente en mi comunidad y libramos los tres, tenemos mi marido y yo el día vaguete y nos hemos ido turnando para descansar. Él se acuesta un rato, yo juego con el niño. Cambio, yo me acuesto y él le pone los dibujos para volver a sonarse en el sofá. Cambio, él se va a ver una serie, yo me pongo a hacer manualidades con el niño. Cambio, me pongo a leer y él le pone una peli al crío mientras él mira el móvil. Nos vamos a comer los 3 fuera. Volvemos a casa, él sigue con su serie y yo me pongo a jugar con el niño un poco, y otro poco a hacer cosas de la casa mientras él juega solito, a ratos me pide que vuelva a jugar con él, le explico que debe esperar un poco, acabo la faena y volvemos a jugar juntos. Sale él de ver su serie, le digo que voy a lavarme el pelo y, antes de cerrar la puerta del baño, ya oigo el ruiditos de Netflix.
Salgo un poco de mal humor y le digo que ya está bien de tele por hoy, que cada rato que han estado solos le ha cascado la tele, y lo peor es que ni para ver algo juntos, que se la pone para él dormir o estar con su móvil. Que juegue un rato con el crío. Su contestación, delante de nuestro hijo «métete en tus cosas y déjanos a nosotros a nuestro aire».
Claro, yo ahí veo mil cosas:
1. De nuevo, poli mala yo.
2. Vago y poco implicado con su hijo.
3. Cuando mi hijo sea adolescente y nos conteste «meteos en vuestras cosas», ¿con qué credibilidad le diremos que así no se habla a la gente?
4. Emmmm… Mi hijo es más «mis cosas» que nada en este mundo.
Luego he hablado con él, el chiquillo estaba por ahí (piso pequeño) y no he querido hacer mucha sangre. Se ha medio justificado diciendo que está muy cansado (los dos hemos tenido semanas dura), y le explico que entonces incluso le compro que cuando le diga que no ponga más la tele me diga » pues mira, sé que no debo pero esta semana ha sido dura y podemos hacer excepción hoy». Aunque no es una excepción porque veo que es una tendencia que lleva él en aumento, si me contesta bien pues puedo ser comprensiva, pero le digo que esa contestación es de adolescente (en realidad pienso que de niñato malcriado, pero bueno). Le digo que por dar ejemplo al niño debería pedir disculpas, no por mí porque sé que no las siente, sino porque nuestro hijo vea que esa no es forma de hablarse y que si herimos con las palabras, al menos nos disculpamos. Y me ha dicho «ya está, déjalo, para ya con el tema».
Nos quedan 2 días enteros de puente, mañana tenemos planes y no me apetece estar de morros, pero tampoco darle el gusto de hacer como que no ha pasado nada. Y el niño por en medio, que si no mañana me largaba yo sola a hacer lo que me diera la gana.
