Puff, un coñazo.
A mi me han llegado a decir «si fuera un perro todavía, pero un gato… Me va a destrozar los muebles» y yo con cara de… Porque tanto destrozo puede hacer un gato como un perro, conejos o vete a saber (el único destrozo que ha hecho en 3 años ha sido que por un susto que le dio un conejo de mi hermano, rayó ligeramente la mesa al pegar el bote, pero vaya, si no sabes que está, ni te enteras)
Yo ya he optado por no decir nada, es más, me lo han recomendado en un par de inmobiliarias cuando les he explicado cómo es mi gata y les he dado, junto con los contrato, un par de cartas de los caseros donde estuve explicando que el piso y los muebles estaban en perfecto estado al dejarlo.
Luego si a la hora del contrato no dicen nada, yo sigo callada y si me dicen algo me protejo en el contrato, y si vemos la prohibición, la inmobiliaria o yo ya enseñamos las cartas al propietario explicándoles y un par de veces hemos conseguido que pasen por el aro.
Yo además como voy con contratos de corta duración mudandome cada dos por tres, me cuesta la vida.