Estoy con ansiedad con algo que me ha sucedido.
Tengo casi 38 años y tengo dos carreras del mismo sector. Me he tirado 12 años dando tumbos laborales, sin encontrar nada estable y menos de lo que estudié. Me endeudé para pagarme un máster privado, mayormente para lograr unas prácticas, darme a conocer de nuevo y lograr una oportunidad laboral en mi sector de nuevo. Me asignan un primer centro de prácticas magnífico, pero en un horario que se solapaba con un trabajo que me sale algunas semanas (si no trabajo no como), por lo que tuve que cambiarme. Como me dan opción a decidir, me decanto por otro centro en el que en un pasado, bajo una antigua dirección y con otra plantilla, hice prácticas de un curso de especialización y me encantó, así que decidí repetir en este.
Me incorporo, veo que la plantilla está formada por chicas de entre 25- 27 años con experiencia casi nula, amigas íntimas, detalle que me da igual inicialmente, sólo lo vi curioso. La jefa es una chica muy enrollada, pero es una figura que se sabe que existe, pero jamás está presente. Mi tutora de practicas es una chica de unos 25 que está en su primer trabajo y sólo lleva 4 meses, está muy verde en todo, pero bueno, ella viene a enseñarme a mí y no yo a ella. El primer día de prácticas me voy en el rato de descanso a una sala que tienen para el personal (previamente me presentaron a todos en la entrada antes de empezar) a la que mi tutora me invitó a acudir para que me tomase la merienda, estaban todos de risas, me ven entrar y se quedaron callados con cara de asco. Entré con mi mejor sonrisa, romper el hielo con un comentario sobre el tiempo y no me respondían. Me rayé por completo porque yo no los conocía de nada y me estaban haciendo el vacío, incluida mi tutora.
Al día siguiente saludaba al entrar y casi ningún compañero me devolvía el saludo. Tal como empieza la tarde entra en el despacho otra chica escaqueándose a echar veneno sobre otras compañeras, yo comiéndome todo el trabajo. A segunda hora me dice mi tutora de prácticas que me vaya que no hay nada que hacer, que voy a perder la tarde. Me voy, pero más que por poco trabajo, es que hubo alguna movida con unas compañeras y yo estaba de testigo de la porquería que estaban soltando por la boca.
Al tercer día, me quedé muy desencantada y empecé a ir a desgana a las prácticas. Mi tutora y las demás de la plantilla no trabajan, se pasan las tardes de cháchara mientras hago lo suyo, todos haciéndome el vacío. Me quedé en el descaso con ellos y aunque intenté intercambiar algunas frases con alguno de los compañeros, apenas pude. Empecé a verme como la criada/trabajadora de unas niñatas tóxicas, incompetentes, vagas y carentes de habilidades sociales porque no es conmigo, es que entre ellas son un patio de colegio y no saben tratar con los clientes. Mi tutora de prácticas que no sabe tratar con adultos, empezó a ingeniárselas para que yo no hablase con ciertos clientes, porque se dio cuenta que ellos me contaban las cosas a mí e ignoraban a ella. Eso sí, me ha pedido que le enseñe cosas muy básicas de este oficio que no sabe hacer y yo le he enseñado, no me ha dado ni las gracias.
Empecé a ir a las prácticas con ansiedad y aprovechar los descansos para merendar fuera. Un día veo a la salida una chica de mi edad, me preguntó si yo era la de prácticas y me dijo que cuidado con el ambiente de allí y que se cambiaba a su antigua empresa por culpa de esa chupipandi de niños. Trabajaba allí y yo hasta ese momento no la conocía porque no salía de su despacho. Al día siguiente la sustituye una chica que trabajó conmigo en un pasado supercompetente y simpática. Mi tutora ya estaba echando pestes de ella sin conocerla nada más empezar la tarde. A los tres días me dice en una salida que se va para no volver, que le da igual quedarse en la calle que en su vida había visto una plantilla igual, que la estuvieron saboteando desde el primer día. A día de hoy nadie ha cubierto la vacante y pobre de quien la cubra…
Un día mi tutora me dice que eche el doble de horas para que yo acabe antes, algo que me es imposible (en otras condiciones hubiera aceptado). Está claro que le estorbo. Un día viene la jefa, primera vez que la veo y primera vez que veo trabajando a estos críos. Le propongo un proyecto para sacar buena nota, me lo niega que es «mucho jaleo» y que las «prácticas son un trámite no es salvar la empresa». Me queda un mes y se me está haciendo muy cuesta arriba. Yo no vengo a hacer amigos, no se puede caer bien a todos, no siempre hay buen ambiente en los trabajos, pero lo que he visto aquí en un trabajo tan cualificado y dónde se valora tanto las habilidades sociales no lo he visto en ningún sitio.
Me endeudo tratando de conseguir un buen trabajo y me encuentro esto. Si no son estas prácticas ya no volveré a encontrar una oportunidad igual. Mi familia diciendo que me arrastre, que me quede de voluntaria si puedo, pero que me gane allí el trabajo. ¡Pero si no valoran mi trabajo y no me tragan desde que me vieron la cara! No paro de llorar pesando en la mala suerte que he tenido.
