He leído el titulo y parece un anuncio de buscar pareja por periódico.
La verdad es que no he escrito nunca aquí, y como os sigo con bastante intensidad dije, pues mira: ¿por qué no?
No busco ayuda ni ná, pero quiero compartir algo fantástico que me paso hace unos días. Más que nada, porque como a mi, supongo que os habrá pasado a más gordiputobuenorras. Un zasca a la gordofobia encubierta.
Os pongo en antecedentes, amiga, la de toda la vida, delgada como un palo de un helado: apoyando mis cambios físicos y enseñándome a amar mi cuerpo al 100%. ¿Qué engordo? Pues estoy bien. ¿Qué adelgazo 3 gramos? Tía se te nota un montón. ¿Qué no entro en unos pantalones de ZARA? Todas sabemos como son sus tallas de ridículas. ¿Qué no quiero maquillarme nunca más? Eres preciosa, por dentro y por fuera. Vamos, que dentro de lo que cabe la verdad la señora siempre se ha portado de puta madre respecto a lo que hago o dejo de hacer con mi cuerpo. Que es lo normal, vaya, pero por desgracia no siempre es así.
Resulta que hace unos meses su novio la dejó. Y bueno, como gorda que soy tengo sitio y sitio para almacenar ganas de fiesta, buen rollo, risas, cerveza y desmadre del bueno. Soy el antidepresivo perfecto. Y llego el día. El puto día en el que ella se decidió y dijo: POR DIOS, NECESITO UNA FIESTA CONTIGO.
Después de tantos años atada en una relación tóxica y escuchando mis batallitas en las que siempre había algún momentazo que añadir al epitafio, al fin se decidió. Yo ese día tenía tantas ganas de fiesta como de que me ardiese la casa. Asi que pillé lo primero que vi en el armario, sin peinar y sin maquillar, le dije: AHÍ VAMOS.
Fui a buscarla a casa y la tía parecía que iba a la boda de Harry y Meghan. Que esta bien, no pasa nada, cada uno va de fiesta como le sale del potorro. Iba espectacular y yo, pues con un look casual, cómodo, como para hacer hacer el Camino de Santiago desde Leganés.
Y empezó la noche ¡vaya si empezó! Y cerveza arriba, confesión abajo, risa aquí, tonteo allá…. y vamos a junto de aquellos chicarrones que parecen muy graciosos. Graciosos y aún por encima con un cuerpo que ni trabajado a cincel. ¿Porque para qué íbamos a andarnos con rodeos? Íbamos a follar no a buscar al hombre de nuestra vida. Y entre todos, destacaba uno. Siempre destaca uno. El más guapo. El más gracioso. Amable y el más implicado en esto de conocer a gente de fiesta.
Al final mi amiga decidió que iba ir a saco a por él, que siendo tan agradable no podría ser otra persona esa noche. Y yo, pues asumí que si ella era lo que quería, yo tenía otros cuatro maromazos dónde elegir. Así que bueno, bien. VÍA LIBRE PARA ESOS CUATRO.
Pero no. El Dios salido del Olimpo no dejaba de ir a cañón conmigo y cuanto más me apartaba para dejarle espacio a mi amiga, el más insistía en sacar conversaciones que AÚN ENCIMA, me estaban molando que te cagas. Pero el día no era mío, la noche tampoco y sabía porque estaba a las tres de la madrugada en una plaza llena de terrazas y gente borracha: porque tengo mucho vicio y porque tenía una amiga con ganas de meneo. Y aún encima lo necesitaba.
Y así prosiguió la noche con unos chicos majetes majetes y con buena vibra en todos laos. Y mi amiga se fue a hacer pis. Yo hay un momento de la noche en el que levantarme de una silla es la equivalencia a que me torture la inquisición, así que fue sola.Y el chico vió la oportunidad perfecta para aumentar el mamoneo. Y yo vi la oportunidad perfecta para comerle la boca y luego pasar del tema en cuanto volviese mi amiga. ¿Mal por mi parte? Pues no sé. La verdad es que tampoco me importa. Pero vaya, que volvió del baño al rato y la conversación fluía mejor que nunca porque una vez compartido fluidos todo funciona mejor. Todas lo sabemos.
Ya no había manera de parar aquello y yo estaba siendo consciente. Pero mi amiga también. Y en ese momento se abrió la puerta del odio en su corazón.
Que si iba vestida como una vagabunda, que si ir con sujetador hacía que las tetas llegasen al magma de la tierra, que si era muy poco femenina, que en el mercadona había cepillos del pelo baratos baratos, que si no era muy difícil moverse bien encima con semejante culo. (AÚN ENCIMA LA MUY BURRA HACÍA COMENTARIOS SEXUALES)
Al principio me dio igual, era un mecanismo de defensa que estaba usando y tampoco le di más importancia, pero después de 15 comentarios pues estaba un poco hasta el coño. Y empecé a contestar. Y como el tema ya estaba centrado en el sexo no os imagináis como se puso eso, que si no llevar sujetador ayudaba a que te chupasen las tetas sin barreras, que la ropa de pordiosera era por si acaso se rompía en un acto de fogosidad máxima. Le di la vuelta a todos sus comentarios fuera de lugar dejándome a mi como una autentica fiera en la cama. Su mal estar se convirtió en odio, su odio en rencor y el rencor en celos. Y los celos en chupitos de Jagger.
No os da la cabeza para imaginar lo muy jodida que acabó. Yo no quería dejarla sola y estaba bastante perjudicada como para coger el coche y llevarla a casa. Pero este chaval al que le había comido la boca hacía un rato estaba bastante bien y se ofreció a llevarnos a casa. Nos llevó a la mía dijo que era que pasaba de dar vueltas que también llevaba alguna cerveza de más, pero yo ya me veía al tío entre mis piernas. Y como mi amiga estaba en coma, pues mira, no iba a decir que no.
Follamos como putos animales durante horas mientras mi amiga estaba babeando los cojines de mi sofá.
Resulta que al día siguiente me desperté en pelotas escuchando voces y lamentos y como el espionaje siempre ha sido mi profesión frustrada me dispuse a ver de que iba el petate.
Era mi amiga, mi amiga la feminista que no se fija en el físico y ama todos los cuerpos… mi amiga, diciéndole que en qué momento se había fijado en mi y no en ella si clarísimamente tenia mejor culo y no estaba gorda. Era mi amiga diciéndole que por qué había preferido a una persona sin peinar, sin maquillar y vestida como una sintecho antes que a ella, que era simpática y aun encima aquella noche iba espectacular. Y yo allí, pegadita a la puerta y desnuda sin decir nada. No sabía si echarme a llorar por gorda y por tener una amiga cínica chunga o si echarme a reir por la situación tan surrealista. Y entonces, el hombre de mi vida de esa noche, habló y sentenció (no se si son palabras exactas, pero esto fue lo que sucedió más o menos):
¿Sabes por qué? Por que a ella no le hace falta ni tener un cuerpazo ni capas de maquillaje para ser el centro de atención en una conversación. Es divertida, guapa y tú viendo un culo gordo yo veo un puto culazo al que agarrar. Se pasó toda la noche pendiente de que tu estuvieras a gusto cuando tu a la mínima oportunidad que tuviste decidiste intentar hundirla. Pero la chica es tan natural y se aprecia tanto que pudo reírse de eso y olvidarse de la mierda de amiga que tiene. Aprende a quererte, te irá mejor en la vida. Y ahora si no te importa, me voy a follar.
VAYA PUTO TÍO. VAYA PUTO POLVAZO MAÑANERO. Y VAYA BOFETÓN CON LA MANO ABIERTA A LA GORDOFOBIA ENCUBIERTA.