El primer año de la carrera se formaron los típicos grupitos y aunque yo no formaba parte de ninguno, me hablaba con todo el mundo. En uno de estos grupos observé cómo había una chica que era el blanco fácil de todas las bromas. La vacilaban claramente, pero ella parecía consentirlo. Con el paso del tiempo todos los de ese grupo acabaron aborreciéndola porque decían que era muy cansina y no hacía nada en los trabajos grupales. Incluso una de estas chicas me mostró cómo la tenía bloqueada en WhatsApp (de esto hace menos de un año). Lo extraño es que cuando están todos juntos, todo sigue normal y siguen contando con ella para quedar.
El caso es que a mí me dio pena y sobre todo a raíz del confinamiento empecé a hablarme mucho más con ella. Durante esos meses descubrí a una chica muy pesada, pero sobre todo interesada. Os expongo una serie de situaciones que vivo con ella a diario:
– No para de hablarme 24/7 y, aunque al principio le seguía la conversación, me acaba cansando porque siempre hablamos de las mismas chorradas. He optado por no contestarla pero ella sigue mandándome mensajes. Puedo haberla dejado en visto unas cinco veces perfectamente que a ella le da igual, sigue mandando interrogaciones a preguntas que no contesto o poniéndome ‘hola’ cada 2×3 para iniciar una nueva conversación. Lo fuerte de esto es que yo no tengo la última conexión activada y muchas veces desconecto durante muchas horas del móvil y en cuanto me pongo en línea…¡sorpresa! Mensaje suyo ipso facto. A todo esto, la tía escribe con unas faltas de ortografía garrafales, que no serían motivo de estupefacción de no ser porque acaba de terminar un máster.
– No para de hacerme todo tipo de preguntas sobre mi vida, pero luego ella no suelta prenda de la suya. Me dice que la enseñe mi casa (por fotos), que cuántos novios he tenido, que la enseñe a maquillarse, que la enseñe mi ropa, que le diga a qué se dedica mi hermano, que la enseñe mis notas de la uni, etc. Luego me entero a los dos meses de que ella ha quedado con un tío y no me lo cuenta. O solo me enseña sus notas buenas. Por cierto que cuando no la contesto a estas preguntas, las borra.
– No para de decirme que quedemos pero me ha dejado tirada 4 veces el día de antes de quedar (igual que con las videollamadas). En ocasiones me ha dicho vente a la ciudad ahora, que estoy aquí porque he ido a hacer unos papeles (ambas vivimos en pueblos) y no sé si pretende que vaya de esas maneras o qué.
– Me etiqueta en unos 15 sorteos semanales en Instagram.
– Desde que hablo más con ella, se puso conmigo en todos los trabajos conjuntos de clase. Realmente no hace nada. Vamos, que no ha puesto ni el nombre en los trabajos. Claro que yo esto lo he consentido porque no pensaba dejar que mi nota dependiera de alguien que no sabe ni escribir.
– Desde que acabó la universidad, solo me habla para que la diga qué cursos estoy haciendo y si estoy trabajando, para ver si puede hacer lo mismo que yo y colocarse.

El culmen de todo llega cuando de repente lleva unos días sin hablarme (cuando hace esto es que está entretenida) y veo unas fotos de ella con la chica que la había bloqueado pasando el día por ahí, tan aparentemente felices. No me jode que queden, me jode que me absorba y al día siguiente no exista para ella. Que no me tenga en cuenta. Que quiera saber todo de mí y luego ella actúe así. La he tirado indirectas, pero o no las pilla o le da igual. Ahora mismo la tengo bloqueada porque ya no la aguanto más.
Yo tolero esto porque me siento muy sola. Sin embargo, me he dado cuenta de que en todos los grupos con los que me he relacionado, me cuentan mierda unos de otros y luego esas mismas personas acaban haciendo planes y siempre me quedo yo por fuera.
¿Qué pensáis? ¿Es esto normal? ¿Qué haríais en mi lugar?
Muchas gracias.