Lee aquí la parte 1
Breve resumen del primer debate con el mismo título: empecé un negocio con mi mejor amiga y fue un desastre total porque trabajé mucho y ella nada y al cabo de dos años me sentí dolida y defraudada y rompí la sociedad para seguir por mi cuenta, pero con un dolor muy grande por perder la amistad.
Escribí el primer texto con el lío mental de si estaba siendo justa o no con ella y vuestras respuestas me ayudaron a sentir que había tomado la decisión correcta, pero reconozco que también sembraron en mí un mayor enfado hacia ella. Mi marido, familia y amigos me dicen que menos mal que he podido enfadarme y darme cuenta y que ahora me dé tiempo para sanar y para, incluso, pasado un tiempo poder hablar con ella de cómo me hizo sentir de verdad.
No he podido cerrar capítulo porque rompí la sociedad echándome la culpa a mí misma de no saber diferenciar amistad y negocios y diciéndole que necesitaba hacerlo sola para no perderla. Pero lo cierto es que lo hice porque no estaba siendo justo seguir trabajando así. La amistad ya estaba rota de antes de esa conversación y ahora me doy cuenta, por otro post que he leído hoy aquí, del motivo.
Esto que voy a contar no invalida todo lo anterior. El morro que le ha echado al trabajo y la falta de honestidad que ha tenido en este sentido conmigo, con mi esfuerzo, con mi tiempo y con mi dinero sigue estando ahí, pero ahora viene la parte en la que sigo sintiéndome culpable por haberla perdido. La parte en la que me siento mala amiga.
Ella tiene un problema para elegir novio. Se siente atraída siempre por personas narcisistas, que además tienen muchos problemas y una vida muy cerrada a su círculo. Estuvo más de 10 años con un chico que la maltrató psicológicamente. 10 años en los que siempre estuve ahí para decirle déjalo, de la misma manera que estaba ahí para decirle qué bien que hayáis vuelto cada vez que volvían. Aconsejaba sin juzgar y la acompañé en todas barbaridades que iba haciendo él y también ella. Porque cuando una relación es toxica es toxica por los dos lados. Es desgaste emocional que tuve con esta historia fue bestial, pero el suyo mucho más. La cosa es que tanto los últimos 3 años de relación en la que él no la hacía ni caso y ella casi que hacía también su vida como los dos años que estuvo soltera ella estaba completamente pendiente de mi. Mi marido me decía que no era normal todo lo que hablábamos a diario por Whatsapp y yo tenía bastantes peloteras con él porque no entendía qué había de raro en esa amistad. Hacíamos un viaje al año sí o sí solas, super unidad con nuestra familias. Ahora con el tiempo veo cosas que no veía como qu su hermano pensara durante algún tiempo que éramos novias. Quizá mi marido tenía razón de que muy normal no era, pero yo qué se. A mí me parecía una amistad bonita. Una relación de hermanas. Incondicional y para siempre.
Amigas desde el colegio que en la vida adulta habían hecho aún más piña si cabe. Luego tuve a mi hija y todo lo que conté en el primer post. Pero antes de lo que conté en el primer post pasó una cosa y es la siguiente:
Se echó un novio. Un novio que en un principio parecía el perfecto. Yo estaba súper ilusionada porque por fin parecía que había elegido bien y se la veía súper enamorada, pero en seguida empezaron a pasar también cosas raras con él porque no le daba su lugar. La tenía como medio escondida de su grupo de amigos porque si ex estaba entre ese grupo de amigos y no quería hacerla daño. No voy a contar toda esta historia porque no me pertenece. Lo que sí puedo contar es que mi amiga otra vez empezó a comportarse como una loca que espiaba a su novio en situaciones muy muy peregrinas. El que busca encuentra, y el que graba ya no te cuento.
Con lo que después de una sesión de espionaje heavy y de encontrar una conversación imposible de explicar le dije que otra vez estaba siendo la mujer que no debía ser. Que las relaciones son otra cosa y que ella llevaba muy poco tiempo con este chico para todo lo que estaba sufriendo. Volví a ser sincera y sacarle la mujer valiente que es o que quiero que sea y se fue a casa del novio decidida a dejarle. Ya no tanto por él sino por ella. Le dije que preparaba la merienda y que la esperaba en 2 horas, con mi hija, en un parque con una tortilla de patatas y unas coca colas. Esperé, esperé y esperé y no aparecía. La escribí mensajes que no contestó y a las 5 horas me fui a casa esperando que me escribiera. Preocupada, pero en el fondo tranquila porque sabía lo que había pasado. Había llegado allí y él la había convencido de que la loca era ella. Así que me escribió un mensaje de noche diciendo que se había quedado con él. Yo esa vez ya no pude más y exploté y le dije que no contara conmigo para nada relacionado con él. Qué respetaba su decisión, pero que no quería seguir sufriendo y que no iba a estar para ella en ese sentido. Exploté también con el poco caso que le hacía a mi hija porque ahora sólo tenía tiempo para él y le dije cosas que quizá no tenía que haberle dicho porque la dejé en manos de él. Con el único apoyo de él. Y para más inrri encima lo del trabajo, que lo habíamos empezado hace nada, sale mal.
Para actualizaros cómo ha ido la amistad desde que escribí la primera vez. Nos hemos visto dos veces y las dos veces porque tenía que entregarle alguna cosa relacionada con el trabajo. 5 minutos y ya está. No ha habido más que un par de mensajes cordiales a través del WhatsApp de cómo estás. Lo que más me enrarece el asunto es que no hay un corte abrupto. Los mensajes son como si nada pasara. Simplemente ya no somos amigas. Es así. Ya no contamos la una con la otra. No sabemos qué es de nuestra vida.
Y yo sigo mal. Llevo yendo a terapia desde que me recomedatdeis vosotras ir. He hablado sólo un día de esto. El primer día. Voy todas las semanas una hora. Pues estoy sacando de todo, menos esto. Es que no sé qué siento realmente.
Gracias por dejar que me desahogue. Cualquier punto de vista o enfoque será bienvenido y muy de agradecer.
