Buenos días Loversizers!
Como dice el título, quiero aprender a congelar mis sentimientos, a no sentir tanto y tan rápido, por mi bien. Y os lo explico, que dicho así queda un poco brusco.
Llevo un tiempo en el que hago el tolai con cada chico que me encuentro. Y parece que tengo la suerte de encontrarme con chicos que prometen hasta que meten, y yo como una tonta sigo creyéndolos.
Todo empezó cuando, en una de mis paranoias y por miedo a quedarme sola porque todas mis amigas tenían pareja, decidí instalarme tinder. No hace falta que os explique qué es lo que hay ahí, todas lo sabemos. Pero un día, por casualidad, encuentras a alguien que de verdad parece que merece la pena. Buena conversación, risas, interés, todo genial. Quedé con el chico en cuestión, nos tomamos algo, y nos despedimos con un beso. Después de eso, mensajes a todas horas del tipo: «me encantas, eres perfecta, me gusta todo de ti, bla bla bla…». Y una, que andaba falta de cariño y también de autoestima, cayó. Pero caer en la forma más literal de la palabra :( . Las siguientes citas fueron geniales, pero de un momento a otro él dejó de tener tiempo. Cuando antes había mensajes a todas horas, sin importar donde estuviera y con quien, o quedadas varias veces a la semana, ahora todo se había vuelto en largas, en quedadas cada 3 semanas. Obviamente yo no entendía nada pero me creía todo lo que me decía como una imbécil. Que si la universidad, el trabajo, el gimnasio…y yo nunca. Pero supongo que me conformaba con las migajas de tiempo que él decía que le quedaba.
Un día, en un momento de lucidez, le dije que iba a dejar de hacer el tonto con él, que no quería saber nada de él. Y medio lo conseguí, porque de vez en cuando volvía a aparecer (y lo sigue haciendo) para volver a camelarme, pero esa es otra historia…
Meses después, conocí a otro chico en tinder también, ¡pobre de mi! Después del desengaño que aún seguía muy presente, este chico me trató como nunca nadie me había tratado antes. Dejamos todo claro al principio, nada serio, nada de exclusividad. Los dos podríamos acostarnos con quien quisiéramos. Hasta ahí todo bien, menos por el hecho de que él si seguía acostándose con otras y yo me empecé a sentir como una mierda. Supongo que la falta de cariño y mis circunstancias me hicieron crearme ilusiones, aunque muy en el fondo sabía que no podría haber nada entre nosotros.
Yo, como mujer sincera que soy, le conté cómo me sentía, porque él además me daba la confianza para hacerlo. Muchas veces quedamos en ser sólo amigos, porque, según él, no quería que lo pasara mal por él. Pero siempre volvíamos a acostarnos y yo siempre volvía a sentirme igual de mal. Hasta que de un día para otro, empezó a marearme: ahora sí, ahora no. Para acabar diciéndome que no quería acostarse más conmigo, que el hecho de que yo pudiera sentir algo por él y me sintiese mal le presionaba y no le hacía sentirse cómodo. Y yo, enfadada y jodida, por como había hecho las cosas, por cómo sentía que me había tratado… (he de decir que las palabras exactas con las que me lo dijo no fueron esas, pero todavía hacen pupita como para recordarlas).
Y en esas ando ahora mismo, intentando digerir lo que me ha pasado en los últimos 6 meses. Pero después de todo esto, he decidido dejar de hacer el tonto con los tíos, dejar de mendigar cariño, dejar de pensar que un chico puede hacer que me sienta menos sola. Voy a intentar quererme. Como toda gordibuena, el proceso no será fácil, pero quiero lograrlo. Y si para ello tengo que congelar mi corazoncito, pues lo haré. Lo congelaré, haré un escudo contra indeseables y si se alinean todos los astros y por algún casual aparece alguien, que se gane de verdad entrar en él.
Espero que esta experiencia pueda ayudar a que abráis los ojos antes que yo. Lo primordial es quererse uno mismo, seas como seas, estés en el momento que estés. La vida es maravillosa y no merece la pena gastarla en complejos, inseguridades y paranoias varias. Disfrutad, hacerme ese favor, ¡disfrutad de la vida a tope!
Un abrazo de una gordibuena en proceso :)